Desde la APDH y la Secretaría de DD.HH. de la Nación señalan que la comisaría de Cipolletti, a cargo del imputado, tuvo un rol fundamental en la represión.
En la primera etapa del proceso judicial fue mencionado como comprometido en los secuestros de varias de las víctimas, mientras que en esta parte algunos testigos "de concepto" destacaron su labor en la fuerza policial.
Camarelli desde el mismo 24 de marzo de 1976 fue designado jefe de operaciones especiales con atribuciones de los jefes militares dentro de la zona 52.1.3 con asiento en Cipolletti.
Su accionar represivo en esa comisaría está “confirmado” para las querellas.
La abogada querellante representante de la Asamblea por los Derechos Humanos (APDH), María Suárez Amieva, mencionó que “todo el trabajo de la defensa durante este tiempo apuntó a decir que la comisaría de Cipolletti fue tomada por el Ejército y que la Policía actuó en el espacio que les quedaba”. “Está visto que tuvo un rol protagónico desde lo que nosotros aportamos, como cuestiones documentales, y durante todos los testimonios que se brindaron en las audiencias de debate”, agregó.
“En este esquema del control operacional que existió, la comisaría de Cipolletti tuvo un rol fundamental. Al establecer que las fuerzas policiales quedaban bajo control operacional del Ejército, no había excepciones, esto era así en todo el país”, explicó la querellante, quien agregó: “En segundo término se demuestra con el rol que le dieron a Camarelli, dentro del esquema represivo, con esta resolución de la Unidad Regional Segunda donde se lo menciona como jefe de operaciones especiales con atribuciones de los jefes militares dentro de la zona”.
Esa resolución que ubica al imputado como jefe, manifiesta para Suárez Amieva que “ya desde el 24 de marzo de 1976 se tenía en vista a quién se iba a designar para ese rol, no era una persona al azar o que sólo ocupaba el cargo de comisario”. “Era una persona que evidentemente tenía alguna cercanía desde lo ideológico con este plan que se estaba implementando, si no no sale una resolución poniéndolo en ese cargo tan importante”, consideró la abogada.
También desde el día del golpe de Estado se designó a Gustavo Viton, quien tenía a cargo la Compañía "A" del Batallón de Ingenieros en Construcciones, como jefe del área de Cipolletti en una especie de intervención en la Comisaría 24.
Para la querellante, más allá de la figura “a la par” de Viton, Camarelli tuvo una participación “activa” en muchas situaciones.
“Camarelli es quien recibe a Roberto Liberatore totalmente torturado. Es Camarelli quien seguía en la comisaría cuando se fue Viton”, relató Suárez Amieva, quien agregó: “Decir que era una persona que en 1983 era democrático a mí no me agrega absolutamente nada y no quita lo que él actuó durante la represión".
Ayuda
La semana pasada la testigo conceptual Alicia Miller, prosecretaria de redacción del diario Río Negro, quien escribió un informe donde puso en duda la existencia de un centro clandestino de detención en la Comisaría de Cipolletti relató que sabía que en una oportunidad Camarelli hizo un llamado para averiguar el paradero de una mujer desaparecida.
Dijo que a consulta de Julio Salto –compañero de trabajo- y a su madre por la desaparición de su hermana María Emilia "Beba" Salto, Camarelli averiguó que estaba secuestrada en Bahía Blanca y que gracias a esa gestión el abogado de la familia pudo más tarde lograr su liberación.
"Ese llamado daba cuenta que conocía cuáles eran los canales de comunicación dentro de la estructura represiva, a quién tenía que llamar, con quién se tenía que comunicar”, aseveró la abogada, quien expresó: “Pretender contrapesar, si existió, este llamado que hizo a favor de uno de los detenidos no lo absuelve de todas las cosas que hizo en contra de muchos detenidos".
Para el querellante por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Marcelo Medrano, “es cierto que las policías no eran todas iguales y dependió del ámbito territorial y hasta funcional, donde operaban de distinta manera”. “Pero no tiene sentido negar el rol preponderante que tuvieron en el marco de la dictadura”, afirmó.
“Además Viton estuvo alrededor de un mes y medio en la comisaría de Cipolletti y hubo muchísimos detenidos y torturados allí que fueron posteriores a eso”, destacó el querellante.
En 1983, con el retorno de la democracia, Camarelli fue nombrado por el gobernador de Río Negro Osvaldo Álvarez Guerrero como jefe de la Policía. Situación que ambos querellantes ven como dificultosa para que las víctimas se animaran a denunciar sus tormentos en la comisaría que este imputado tuvo a cargo durante la dictadura militar.
“Hay una cuestión que es cultural de cómo determinados sectores reconstruyen la trama histórica que es un tema evidentemente político. En la comisaría de Cipolletti se da la paradoja de que hay como una defensa de que no fue un centro de torturas, hay un argumento que es de oposición que dice por qué no se investiga los centros de torturas o las comisarías de Neuquén, ‘nosotros no la tuvimos’, dice el colectivo rionegrino”, consideró Medrano.
Para el abogado se cuestionan los testimonios de Ricardo Novero, Juan Domingo Pailos, Julio Eduardo Pailos, Jorge Adolfo Pailos, Raúl Sotto y Oscar Contreras, "pero se olvidan de otros tantos testimonios que pasaron por la comisaría de Cipolletti, que estuvieron detenidos, que les pegaron, los torturaron o que pasaron a pedir explicaciones o averiguar por el paradero de sus familiares y no les dieron ninguna explicación”, expresó.
“Está bueno cómo vamos reconstituyendo la trama, y una buena manera es intentar descubrir la verdad. La sentencia va a decir si existió o no un centro clandestino de detención y torturas en la Comisaría 24 y si Camarelli es responsable. Está bueno que se pueda discutir, pero negar a priori que sea posible que haya existido me parece que no ayuda. Y en este sentido gente de la democracia me parece que no colabora para este proceso”, afirmó Medrano.
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