Los vecinos de la zona del centro salieron a cuestionar ayer la metodología de protesta que utiliza un grupo de trabajadores del puerto para hacer sentir su reclamo frente a una empresa de medicina prepaga.
Las quejas se desataron luego de que la semana pasada se realizara una manifestación en la sede de Mapfre -ubicada en Colón y España-, donde trabajadores portuarios reclamaron a la compañía que cumpla con la prestación convenida.
Durante la protesta, los manifestantes instalaron una carpa en la puerta de entrada a la firma, colgaron banderas con mensajes ofensivos a las autoridades de la empresa y quemaron gomas, lo que dañó la superficie del asfalto y generó malestar entre los vecinos. "¿No existe otra forma más racional para protestar sin afectar a la gente? El humo que desprenden los neumáticos quemados es muy tóxico. Y además cortan la calle, lo cual provoca inconvenientes en el tránsito", advirtió José Antuligo, de 56 años, que vive en el barrio hace más de una década. Como él opina la mayoría de los vecinos consultados por LA CAPITAL.
Según explican los especialistas, el material con el que se fabrican las gomas incluye productos químicos. Al ser sometidos a la combustión, sus componentes liberan compuestos en forma de nubes de gases y partículas sólidas muy tóxicas para la salud y el ambiente.
La quema de neumáticos origina elevados niveles de contaminación del aire, ya que su combustión genera emanación de gases que contienen sustancias tóxicas como dióxido de carbono, azufre, compuestos clorados y otros elementos químicos. "Estos elementos se desplazan por el aire como partículas en suspensión y se van depositando en los objetos, en los ojos y en la piel de las personas, que inclusive las absorben al respirar", explican los expertos en el tema.
Los vecinos no ocultaron su malestar por la metodología de protesta empleada por los trabajadores. "Los cortes de calles y la quema de gomas se han vuelto una práctica rutinaria por parte de los manifestantes de diversos gremios que quieren expresar su disconformidad. Pareciera que si no se queman gomas no hubiera protesta. Pero hay otras formas más pacíficas de reclamar", opinó Belén Soldamo, una jubilada de 68 años que vive en un edificio ubicado en Colón y España.
Los especialistas advierten que el humo tóxico o los gases provocados por la quema de gomas ataca al sistema respiratorio y puede provocar la aparición de enfermedades broncorrespiratorias, ahogos, asma y hasta cáncer pulmonar. También generan afecciones a la piel, ojos e inclusive insuficiencias cardíacas.
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