Continuación del relato de la sesión del Concejo tras la reasunción de la doctora Barrera, con denuncias que merecen un análisis profundo.
No obstante todos los integrantes el Cuerpo aceptaron y manifestaron explícitamente la idea de recurrir a la Justicia como organismo idóneo para una investigación para después sí, hacer una evaluación política si es que cabe, de los hasta el momento supuestos involucrados; más aún: Manuela Domínguez anunció que si no iba el Ejecutivo sería la oposición quien pediría la intervención de aquella mediante las correspondientes denuncias.
Condenar públicamente conductas no comprobadas- por lo menos por la oposición y la comunidad-, sería establecer mediante un prejuzgamiento, una especie de condena social que aparentemente es lo que pretendían los concejales oficialistas.
Claro que a muchos no escapó la idea de que lo actuado por el oficialismo parecía formar parte de una estrategia para desviar la atención general de la ausencia del estado municipal en momentos de tristeza, dolor y reclamo de la población- a la que deben atender y proteger-, al cortar las rutas y reclamar soluciones para se evitar más muertes.
Evidentemente hay mucho más para observar en la conducta de un gobierno municipal que- según se sabe-, no habría suministrado las claves de ingreso al sistema RAFAM mediante el cual se conocen los actos administrativos del Municipio lo que supone una conducta de falta de transparencia que es, al menos, peligrosa, a lo que se suma el desplazamiento a funciones menores de algún personal por comprobarse que estuvo en las manifestaciones de protesta lo que constituiría un grave hecho de persecución, en todo caso, a los que ese mismo oficialismo por entonces oposición, criticaba a administración de la señora Lennon.
¿Los gremios que dicen en estos casos?
Cabe además hacer algunas consideraciones sobre los dichos de la edil Barrera en cuanto a calificar de abuso de poder que su moción fuera rechazada por mayoría en una votación que es esencia de la democracia; cuánto más llama la atención cuando quien lo manifiesta es una letrada y defensora del sistema democrático según lo expresa en forma permanente.
Todas estas acciones y muchas más que sería demasiado extenso enumerar- enfrentamientos con asociaciones tradicionales de Areco colaboradores de organismos de bien público, acusaciones a la prensa que no comparte sus criterios, constituyen un notorio cambio de códigos y de modalidades políticas en la relación entre Gobierno y un pueblo no acostumbrado a eso, calmo, tranquilo, pero que, tras la movilización y firmeza del martes 24 parece que ya no soporta tanto y reacciona espontáneamente, sin necesidad de convocatorias políticas.
Mientras tanto la oposición política- se salvan de esto en parte sus concejales-, parece estar en un exasperante letargo sin reaccionar ante estos cambios de códigos, al menos expresándose ya que se nota que van por un cambio en “usos y costumbres” de una población que no se niega al progreso pero quiere mantener su esencia campera y tradicionalista.
Y que quede constancia, nuevamente, que esta es solo un a opinión pero en medida alguna pretende desestabilizar o crear un ambiente de desesperanza sino una mínima contribución para que el gobierno del frente para la Victoria logre una mejor calidad de vida para los arequeros: así estaremos todos mejor.
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