Lo que quedó…

Pocas veces una elección fue tan contundente, no sólo por el triunfo del oficialismo sino también por el fracaso de la oposición. Pasadas ya dos semanas, intentamos reflexionar sobre qué país quedó planteado para los próximos años.

Y para ello buscamos una vez más a Enrique Zuleta Puceiro, con quien conversamos sobre el resultado eleccionario y también sobre la posibilidad de una reforma constitucional que permitiera la continuidad del kirchnerismo.

Noticias & Protagonistas: Mucha gente vivió como un shock el número de votantes de CFK. Es evidente la necesidad de reconstruir otra opción política…

Enrique Zuleta Puceiro: Creo que la elección fue tan anunciada, con un resultado tan natural… Se nos acusó a los encuestadores de crear un clima, pero terminó siendo evidente que no fue así. En un contexto político donde la oposición daba por descontada la victoria de CFK en primera vuelta, compitieron entre sí para ver cómo quedaban en el segundo puesto; la gente vio en esto un cálculo mezquino. La opinión pública considera que el país tiene una extraordinaria posibilidad: aunque hay problemas, claro, gobernar no es flotación sino creatividad, compromiso, hacerse cargo de cosas complejas. Entonces allí, el kirchnerismo logró posesionarse, además del 35% peronista, con un 20% independiente interesado en que todo siguiera y no experimentara cambios.

N&P: ¿Y qué vio la gente en la oposición?

EZP: Algunos puntos de la oposición estaban en crisis profunda, como Elisa Carrió, y el modo como se sustanciaban las internas, con displicencias como en la UCR, con inocultable propósito de que no hubiera interna, generó un caldo de cultivo que se puso en claro en agosto. No creo que nadie se sienta sorprendido. Esto como cuadro general, veremos si en perspectiva es un sistema ya proyectado a futuro. Los políticos parecen satisfechos, porque más allá de otras cosas sobre el sistema, llevó mucha ventaja a la dirigencia. El regalo de la publicidad gratuita para unos es un maná del cielo, y no hubo ninguna crítica; es único en el mundo. ¿Es esto justo? ¿Mejora las chances? ¿Promueve los procesos de mejora? Eso no tiene respuesta…

N&P: El Partido Obrero nunca hubiera tenido la presencia que tuvo si no fuese por este esquema…

EZP: Incluso sirvió para los más reactivos a las campañas anteriores. Elisa Carrió tenía el 3% de intención de voto, al que no llegó, pero capitalizaba las ventajas anteriores y aprovechó la propaganda gratis. A las 9 de la noche metía 4 o 5 spots, que si hubiera tenido que pagar no hubiesen aparecido. Hay que someter la crítica hacia adentro y hacia afuera: el sistema promovió comportamientos opuestos, ninguno de los 10 candidatos presidenciables fue elegido por selección interna, fueron autonominaciones y cada candidato eligió a su vice, remarcando de manera increíble el carácter personalísimo. Esto se planteaba como algo a mejorar en las internas abiertas, pero ocurrió otra cosa. En el Ministerio del Interior se pretendió decir que el sistema permitió volver a la gente a la política, pero creo que es un sofisma de énfasis, porque la participación política aumentó en toda América Latina.

N&P: ¿Sirvió para que la gente mejorara su conocimiento?

EZP: Sí, la democracia se consolidó, el voto dejó de ser accesorio, la gente siente esto como propio aunque no se entusiasme con las campañas. En un momento de crisis, lejos de volver la espalda, trabaja por la mejora. Esto tiene muchas cosas tangibles, directas, y no sólo el entusiasmo por una ley nueva.

N&P: ¿Es el fin de figuras como Carrió o Eduardo Duhalde?

EZP: Es muy difícil todo, especialmente para Duhalde porque el PJ vuelve a ser un sistema político en sí mismo, como ocurrió con la reelección de Menem. La Argentina es un cementerio de hegemonías frustradas, es una sociedad heterogénea, dinámica, en la que hay un 80% de personas que se consideran independientes de los partidos. Los partidos pretenden acaparar, pero no pueden hacer la suya, no cierran en sí mismos. Cuando el peronismo comenzó a hacer esto se devoró sus energías, y las perpetuó o quiso hacerlo con la re-reelección, pero el sistema fracasó. Salió la energía hacia afuera, con el FREPASO, armaron una nueva coalición y produjo él mismo una alternancia. Si ahora ocurriera lo mismo y el kirchnerismo lograra encerrarse en sí mismo dejando afuera los partidos de la oposición como comparsa, no lo lograría. La perpetuación del sistema se planteará, porque tiene el imperativo del final de mandato; podrían canalizar sus energías en una reforma constitucional para perpetuarse.

N&P: ¿No sería mal visto por los ciudadanos?

EZP: Hay mucha gente que vería eso con una mirada muy preocupada. El peronismo siempre le lleva 10 puntos al segundo, y si la oposición lo acepta, está condenada. Eso pasó un poco con el Pacto de Olivos: cuando se instaló la idea de que la política se había terminado, surgió la idea de “qué le podemos cobrar”, entonces la oposición se quedaba con objetivos secundarios. Se cambió la reelección por un tercer senador, por muchas declaraciones y cláusulas abiertas de improbable implementación. Creo que en un principio la oposición podría interesarse, los primeros serían los radicales. Una reforma está en los genes del alfonsinismo, la idea del parlamentarismo es central en ellos. En Binner es un punto de la plataforma del 2011, en Duhalde es un tema central para su concertación nacional con Terragno. El socialismo tiene sus genes en la Europa parlamentaria; habría un consenso general. Y el parlamentarismo tiene la fascinación del rol central del partido, cuando en la realidad éstos están declinando. Eso fue lo que les dio un estatus en Europa.

N&P: Estamos ante un país con enormes desafíos…

EZP: Yo no veo riesgo de hegemonía porque la sociedad no lo permitiría. Hay sectores encaramados recientemente al kirchnerismo que podrían sentirlo, pero me parece que el sistema va a implosionar porque va a desgastarse. Duhalde está en un peronismo de oposición, pero tampoco él quiso ser un candidato en serio sino que cumplió un papel en el que pensaba ser un articulador, y eso le fracasó con Romero, con De la Sota, con Felipe Solá, a nadie le interesó. Nadie quiso ser segundo de nadie, y él se quedó colgado del pincel. Lamentablemente el peronismo estaba en la fase de concentración.

Se votó gestión

Buscamos también el análisis de Mariel Fornoni, directora de la Consultora Management & Fit.

Noticias & Protagonistas: ¿Qué país quedó después de las elecciones?

Mariel Fornoni: Los números muestran una clara hegemonía que ya se veía. Se viene gobernando en los últimos tiempos con una oposición que no existió. El gran default de la oposición fue esta elección, más allá de la expectativa de Binner y del crecimiento de otros.

N&P: Habría que plantearse cuáles son los valores sobre los que se afirma la sociedad. Ya no hay tres tapas de diarios que volteen a nadie y sí una consolidación muy fuerte…

MF: Me parece que en la cuestión de los medios y cómo pueden interceder quedó claro que no pueden formar un presidente; la gente no se sumó. Pero sobre todo, creo que lo que quedó claro es que la gente quería gestión, tanto el que votó a CFK como el que no la votó. Esa era la respuesta a la pregunta: gestión. Eso pasó en todas las gobernaciones en juego salvo en casos muy puntuales, en general ganó siempre la gestión actual, igual sucedió en los municipios salvo en contadas excepciones. Eso habla de un realismo muy fuerte.

N&P: Pero hubo sorpresas como la de Jorge Macri…

MF: Sí, hubo algunas, pero muy puntuales. Macri es una, pero en un 90%, quien triunfó en todos lados fue el oficialismo. Eso tiene que ver con la percepción de estabilidad, y por supuesto que, comparando con el proyecto opositor, es obvio que en cada caso no se lo vio como viable ni creíble. No tiene que ver con el discurso, sino con la percepción de la gente, que no creyó en ellos.

N&P: A nivel local se dio un corte de boleta muy fuerte. Por ejemplo, la candidatura de Cano no fue avalada por quienes sí votaron a Binner…

MF: Eso se debe a que también la fuerza de Binner como alternativa a futuro era más a nivel Congreso. Mar del Plata, además, corta mucho siempre, tiene un voto pensado, y en ese contexto prefirió el proyecto nacional. Es difícil poder determinar con exactitud lo que la gente dice y lo que corta. Sabemos que la tracción de las puntas de la boleta lo hacen; pero a Cano en las encuestas no le daban más de 3 o 4 puntos, quizás sacó algo más por votar boleta completa de Binner, eso no se puede predecir. Insisto, se votó gestión.

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