Admitió que el presunto autor de la llamada anónima que abrió la causa es un agente del organismo
Después de esta confirmación, el juez federal Norberto Oyarbide centró su investigación en acreditar si este funcionario, de nombre Hugo Alvarez, fue efectivamente el que realizó la advertencia anónima. La imagen captada por la cámara de seguridad del locutorio desde donde se hizo la llamada es la prueba clave. Clarín publicó anteayer una foto reciente de Alvarez y existe un considerable parecido con la persona que se ve en el video. Ayer, Oyarbide encargó a expertos de Gendarmería un peritaje sobre ambas imágenes, y si bien los peritos informaron que el resultado de su estudio no es concluyente, sostuvieron que habían detectado "diez coincidencias morfológicas" entre las dos personas. El juez decidió entonces citar a Alvarez para que el lunes próximo declare en la causa.
En las filas del macrismo sostenían ayer que la aparición de Alvarez demuestra que la causa de Oyarbide es un caso armado para perjudicar al jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, procesado por asociación ilícita. Mientras tanto, en el juzgado le restaban importancia. "Más allá de quién lo advirtió, todas las escuchas existieron", dijeron.
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LA NACION intentó ayer, sin éxito, comunicarse con los voceros de la SI. En una entrevista con Clarín , Alvarez negó haber hecho la llamada. Dijo, además, que no era agente de inteligencia sino panadero.
En el expediente no está demostrado por el momento que él sea el autor de la llamada. Sí que trabaja en la Secretaría de Inteligencia y que su cargo no es meramente administrativo: se desempeña en la Sala de Reunión de Información del organismo, según la contestación oficial que recibió el juzgado. Oyarbide le había pedido a la SI una respuesta urgente sobre Alvarez después de que LA NACION y Clarín informaron que se lo señalaba como el hombre de las imágenes del locutorio.
Pasado mañana, Oyarbide le tomará declaración como testigo a este agente, informaron anoche fuentes judiciales. Es posible que disponga, además, que le saquen fotos para realizar un nuevo cruce con las imágenes del locutorio.
Sin embargo, en el juzgado afirmaban ayer que dar con quien hizo la llamada no tiene, en principio, importancia para la investigación. El argumento es que más allá de quién haya advertido a los Burstein, lo cierto es que las escuchas existieron y que está acreditada la responsabilidad del ex jefe de la Policía Metropolitana Jorge "Fino" Palacios y del propio Macri de en caso.
Esta visión es totalmente opuesta a la del macrismo. En el entorno del jefe de gobierno porteño hablan incluso de la posibilidad de pedir la nulidad de toda la investigación cuando se acredite en el expediente que la SI estuvo detrás de la llamada.
El mensaje
"El teléfono de tu viejo, que termina en 3107, lo tiene pinchado el Fino Palacios", le dijo una voz anónima a la hija de Sergio Burstein el 22 de septiembre pasado. Burstein es familiar de una víctima del atentado a la AMIA y fue un férreo detractor de la designación de Palacios al frente de la Policía Metropolitana.
De su intervención en la investigación del atentado, es público que Palacios también conserva enemistades dentro de la SI.
Luego de la llamada, se abrió de inmediato una investigación y se descubrió una banda montada por policías y jueces para realizar escuchas; banda que, según Oyarbide, integra el propio Mauricio Macri.
Además de Burstein, se detectó entre los espiados al empresario Carlos Avila y al parapsicólogo Néstor Leonardo, cuñado del jefe de gobierno y enfrentado desde hace años con los Macri. El descubrimiento de Leonardo entre los espiados fue una prueba a la que Oyarbide dio particular importancia para procesar a Macri.
Ese procesamiento será revisado ahora por la Cámara Federal, que antes decidirá si hace lugar al pedido de Macri para apartar de la causa a Oyarbide.
La avanzada de Pro contra el juez es en todos los frentes. Anteayer, el macrismo presentó un pedido de juicio político contra él. Fue el mismo día que los diarios publicaron, basados en fuentes vinculadas a Pro -dos altos funcionarios en el caso de LA NACION y dos policías cercanos al macrismo, en el de Clarín -, advirtieron sobre la posible relación de la SI con el origen de la causa.
Los funcionarios que hablaron con LA NACION informaron entonces que Hugo Alvarez actuaría con el apelativo de Hugo Altamirano y que habría llamado a los Burstein después de dos contactos con una persona llamada Gloria, que se desempeñaría como secretaria privada de un alto directivo de la SI.
Estas fuentes dijeron que el propio Macri sabía del descubrimiento, pero no explicaron cómo había dado con el dato. Eso dio lugar al enfoque que pretendieron instalar desde el kirchnerismo: ¿cómo accedieron a la información si no es con un aparato propio de espionaje?", dijo una fuente.
En el macrismo se indignan. Dicen que lo supieron por la prensa y que es una prueba clara de que el gobierno nacional es el verdadero motor detrás de esta causa.
SILENCIO EN EL GOBIERNO
Tras la confirmación a la Justicia de que un agente de la ex SIDE alertó al dirigente judío Sergio Burstein de que estaba siendo víctima de un espionaje telefónico, el Gobierno se encerró en un absoluto hermetismo. Ni en la Jefatura de Gabinete, ni en el Ministerio del Interior ni en la propia Secretaría de Inteligencia respondieron las consultas de LA NACION. En tanto, la diputada Patricia Bullrich (Coalición Cívica) pidió que el Congreso convoque al secretario de Inteligencia del Estado, Héctor Icazuriaga, para que informe si personal de su organismo realizó la llamada anónima que destapó el escándalo de las escuchas ilegales.





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