Quedó desierta la licitación para la venta de tierras de Alem y Kennedy

Ahora se deberá analizar el destino de la ordenanza que autorizó la transacción y decidir a la vez qué utilidad se le puede dar a ese predio ubicado en un sitio estratégico de la ciudad.
La expectativa se centraría ahora en qué hacer con esas poco más de tres hectáreas que se pensaban vender.

Al final, no hubo interés de privados por los terrenos de Alem y Kennedy.

Una licitación que quedó desierta a poco menos de un mes de haber sido abierta para la presentación de ofertas, se convierte en una referencia por demás indicativa que la idea de venta de esas propiedades al menos, por ahora, no funcionó. Por eso, luego que se decida qué hacer con la ordenanza que habilita procesos licitatorios, el municipio y probablemente junto con representantes de sectores de la comunidad, buscarán otras opciones para aprovechar de la mejor manera ese predio de más de tres hectáreas localizado en un sitio estratégico de la ciudad.

Ayer a media mañana expiró el plazo para la presentación de ofertas. Como se recordará, la licitación había sido abierta a mediados de septiembre y los pliegos puestos a la venta. El predio que era objeto de transacción tiene una superficie de 30.210,89 metros cuadros y un valor base de 1.359.490 dólares, lo que arrojaba un precio de 45,13 dólares por metro cuadrado.

Se sabía que hubo dos empresas que adquirieron la documentación –una de ellas una cooperativa dedicada a emprendimientos inmobiliarios- pero todo quedó ahí. En ese intento.

La iniciativa de avanzar con la operación de venta había sido lanzada por el gobierno municipal y aprobada por la mayoría del Deliberante. El propósito explícito era obtener fondos para concluir con las obras del Centro de Espectáculos que se levanta sobre calle Fernández Oro.

Como se dijo más de una vez, la venta había encontrado fuerte resistencia en sectores políticas opositoras y algunas instituciones intermedias sugirieron la convocatoria del Consejo de Planificación Estratégica para tratar de darle al predio un destino previamente elaborado.

Ayer, luego de confirmarse que nadie se presentó a la licitación, el intendente Alberto Weretilneck defendió su postura señalando que “quedó en claro que las expectativas que algunos se habían hecho sobre lo que debían valer las tierras de Kennedy y Alem eran absolutamente exageradas” y defendió el precio base fijado para la licitación manifestando que “ese valor fue tildado de irrisorio por algunos críticos de la ordenanza” y “hoy se vio que los cuestionamientos furiosos que recibimos de algunos sectores de la oposición carecían de sentido” (ver aparte).

Por su parte, uno de los más críticos como el concejal radical Lucas Pica, exhortó a “dar una vuelta a la página” y buscar nuevas alternativas para aprovechar en ese lugar (ver aparte).

Pensando el futuro

Con los hechos consumados de la fallida licitación, se reabren las expectativas acerca de la utilidad que podría dársele a esos terrenos. Los aportes no han sido escasos y en principio, una de las propuestas es dar un uso público al predio municipal, convocando antes a un concurso de ideas.

También se había señalado la posibilidad de construir un centro administrativo para dependencias tanto municipales como provinciales y la alternativa de plasmar una Ciudad Judicial. Hasta se mencionó al lugar como propicio para una futura sede local de la Universidad Nacional de Río Negro o hacer un campus universitario.

Con respecto al complejo administrativo, la idea no es tan desatinada, habida cuenta que por ejemplo la Municipalidad funciona con una sede central en un edificio con algunas complejidades –espacio insuficiente, ascensores de capacidad muy limitada, entre otras cosas- y otras dependencias distribuidas por la ciudad. Y proyectar a 20 o 30 años un funcionamiento de la administración municipal en las condiciones actuales, impone a los actuales responsables del gobierno arrancar con ideas superadoras.

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