Estados Unidos e Inglaterra se enfrentarán hoy en la Copa. La red terrorista liderada por Bin Laden dijo que buscará realizar un golpe que dejará “cientos de cadáveres”.
“Qué increíble sería que en plena transmisión en directo del partido entre Estados Unidos e Inglaterra, en un estadio repleto de espectadores, retumbasen en las tribunas los sonidos de varias explosiones y, de pronto, todo el estadio comenzara a desmoronarse. El número de cadáveres se contaría de a cientos. Si Alá quiere.” Letal, explícita y desafiante, la amenaza que la red terrorista Al Qaeda lanzó hace dos semanas para sabotear el Mundial está presente en las hipótesis de seguridad de las autoridades sudafricanas y llevará a reforzar hoy las medidas de cara al partido en la mira, cuando los seleccionados de los socios estratégicos en la cruzada militar de Irak y Afganistán choquen en Rustenburgo en la apertura del Grupo C.
La advertencia de la red terrorista que comanda Osama Bin Laden trascendió en la revista Mushtaqun Lel Jannah, canal de difusión del mundo islámico. Y no es detalle menor que el mensaje provenga específicamente de Al Qaeda para el Magreb Islámico, la rama africana unificada bajo bendición de Bin Laden porque su heterogeneidad –que le permite infiltrar países de Europa como España sin ser advertida–, la convierte en un enemigo temible y furtivo.
La primera luz de alarma de un posible atentado en la Copa del Mundo se disparó a comienzos de mayo, con la detención en Irak del saudí Abdulá Azam Saleh al-Qahtani, vinculado a ataques de la insurgencia en aquel país. Fue él quien primero lanzó la amenaza aunque, en esa oportunidad, apuntó contra otros dos países considerados enemigos del Islam. “Estuvimos discutiendo la posibilidad de vengarnos de los insultos al profeta atacando a Dinamarca y Holanda. Si no podemos llegar a ellos, entonces apuntaremos contra sus fans”, dijo el prisionero.
A esto se sumó un informe elaborado por la Fundación NEFA –organización nacida tras el 11-S especializada en temas de seguridad–, al que tuvo acceso el Congreso estadounidense. “Terroristas de Al Qaeda, llegados desde Pakistán y Somalia, entrenados en el norte de Mozambique, han entrado a Sudáfrica para lanzar atentados durante la Copa del Mundo. Hay 80% de posibilidades de que se concrete un ataque”, revela el documento. Las selecciones de Alemania, Francia e Italia también figuran como blancos potenciales.
“Sudáfrica recibirá al mundo entero y no permitirá ningún riesgo”, aseguró el ministro de la Policía sudafricana, Nathi Mthethwa. Y pese a que las autoridades insisten en que el muro de protección está garantizado, los gobiernos europeos mantuvieron su propio cónclave antes de que sus figuras aterrizaran en suelo africano. Allí, el ministro del Interior italiano, Roberto Maroni, propuso que los custodios de cada equipo permanezcan en el país una vez que sus formaciones sean eliminadas para formar una fuerza internacional especial.
“Todos los controles de seguridad y todos los escáneres de rayos X que Estados Unidos empezará a enviar tras leer este comunicado no servirán para explicar cómo los explosivos llegarán al interior de los estadios”, previno AQMI en el comunicado de mayo. Y citó los múltiples casos recientes donde los controles probaron no ser tan infalibles. Entre ellos, el avión de Northwest que cubría el trayecto Amsterdam-Detroit en la Navidad pasada y el ataque a los cuarteles de la CIA y los servicios de inteligencia jordanos en Afganistán. Por si acaso, las embajadas de Washington y Londres ya emitieron alertas para sus ciudadanos que arriben a Sudáfrica. Datos como para que nadie se sienta por completo seguro durante el mes del Mundial.
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