Los empresarios dicen que es porque la distancia a los centros de distribución es mayor y se encarece aún más.
“El ingrediente inflacionario es terrible y para una provincia tan lejos de los puertos es todavía más. Esto es muy simple: nos aumentan los insumos, los sueldos, la energía e inevitablemente en alguna medida lo tenemos que trasladar al costo final de la mercadería, pero cuando eso ocurre caen las ventas y por ejemplo en los últimos tres meses fueron bajas después de mucho tiempo que veníamos creciendo. Así se acota la rentabilidad y sin crédito a la vista, las Pymes cada vez se deprimen más”, explicó el titular de la CAME, Guillermo Cabrera.
El informe toma en consideración la realidad de un puñado bien amplio de sectores que van desde el sector de alimentos, bebidas, vitivinicultura -de gran impacto en la provincia-, textil, químicos, vidrio, cerámica, metalúrgica y construcción, entre otras. El peso de los costos, en buena parte de los casos, depende de la actividad. En este sentido, aquellas industrias que deben sopesar el impacto de insumos importados sufren un plus esa presión, como por ejemplo la industria minera y en el caso de las bodegas que deben hacerse de elementos que son de procedencia extranjera. “Estamos en una situación que merece que la Nación tome nota. Las Pymes ocupan a mucha gente y estamos siendo objeto de una presión inflacionaria enorme”, sostuvo Cabrera.
Por otra parte, el 63,2% de las micropymes -se toman las que poseen menos de 10 empleados- tienen proyectos de expansión, pero se encuentran con las puertas cerradas al financiamientos bancario (ver aparte); en tanto que las Pymes -se toma el rango entre 10 y 200 trabajadores-, el 60% espera líneas de créditos blandos. Mientras que un dato curioso de este informe, es que las Pymes contrataron más operarios que universitarios
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