Las pymes de Junín temen por un futuro donde acecha el fantasma del “no va más”

El presente es profuso en trabas para el financiamiento y las perspectivas de cara al corto plazo indican que la situación se pondrá peor. El impacto de la crisis mundial, más la ausencia de herramientas sólidas y accesibles por parte del Gobierno cubren con un manto de incertidumbre a las pequeñas y medianas empresas de la ciudad.
Pensar en una pyme es entrar en directa relación con conceptos tales como altruismo, sacrificio y unos cuantos más de la misma estirpe que dan cuenta de la batalla casi titánica que significa hoy en día sostener un negocio que navega en las aguas de la modestia.

Es que más allá de los obstáculos de la burocracia, siempre presentes en pos de no agilizarle el trámite a quien busca insertarse en el mercado laboral con un emprendimiento propio, la actualidad ofrece un panorama de adversidad para los exponentes de la pequeña y mediana empresa.

En palabras puntuales, el escenario económico está complicando la existencia de numerosas fábricas y comercios que ya hace tiempo vienen llegando ajustadas a fin de mes -en el mejor de los casos- y que ven postergada cualquier ambición de crecimiento. Otras se encuentran literalmente con la soga al cuello y atormentadas por un destino incierto.

Así lo refleja el testimonio amargado de quienes crearon su propio proyecto, en su mayoría familias que encontraron la alternativa a la relación de dependencia, al observarse sin herramientas a mano que les garanticen la subsistencia.

“Preocupados es poco, estamos pensando cómo seguir porque sinceramente los números no nos cierran por ningún lado. Y dicen que todavía falta lo peor”, comentó casi con tono de resignación Angel, dueño de una ferretería del barrio Villa Belgrano que abrió en 2007. Según sus palabras, este es el peor momento desde que subieron las persianas por primera vez.

No menos crítica es la descripción formulada por Carlos y Florencia, hermanos y socios en un local de ropa informal ubicado en avenida República. “Nadie te regala nada, ni pedimos que nos regalen, pero si vas al banco a pedir un préstamo te matan con los intereses y si recurrís al municipio tampoco conseguís nada. Volvés más desahuciado”, relataron. Narraciones similares se pueden hallar multiplicadas por decenas en todo Junín.

Roberto Balestrasse, presidente de la Cámara de Pequeñas y Medianas Empresas del Noroeste Bonaerense (Capynoba), tuvo expresiones que concordaron con el malestar de los encargados de las pymes locales. Admitió que ese claustro de la economía se encuentra en jaque y hasta vaticino que algunas podrían llegar a desaparecer, atribuyendo esa consecuencia a la difícil accesibilidad a los créditos, la crisis mundial y el impacto de la sequía que va más allá del espectro agropecuario.

“Se vienen tiempos duros”

-¿Cuál es el panorama actual que viven las pymes en Junín?

-Por vivencias propias y por el contacto permanente con nuestros asociados, podemos ver que hay unas cuantas acciones que impactan directamente sobre la pequeña y mediana empresa, sobre todo a las más chicas, que son las más damnificadas. Algunas de ellas son la decisión del Gobierno de quitar los subsidios, lo que va a generar un aumento de costos directos de las empresas, sobre todo en aquellas que producen y tienen un fuerte consumo de energía eléctrica y de gas. En un futuro cercano, las empresas que tienen menos pulmones para resistir lo van a sentir.

-¿Puede haber un cierre masivo?

-No sé si por esto van cerrar. Creo que acá hay un conjunto de cosas que van a impactar, más allá de los subsidios. Todo depende del historial de esa pyme y de cómo se encuentre. Otro tema importante es la presión impositiva cada vez más poderosa. El empresario pyme está corriendo todos los meses para ver si puede pagar los aportes previsionales, los compromisos con ARBA y con el municipio; la falta de liquidez para poder invertir, porque tampoco existe un respaldo crediticio que acompañe las necesidades del sector. Están los anuncios del Gobierno que hablan de créditos blandos, pero muy pocas pymes pueden acceder a ellos.

Sobre este mismo punto, el dirigente denunció que se anuncian las líneas de préstamos pero el sistema no está aceitado para que lleguen al interior, porque hay ocasiones en que “las gerencias de los bancos no están ni enteradas de la existencia de esos planes”. “Por otro lado, a menudo las pymes no pueden presentar la carpeta que les exigen los comités de riesgo de los bancos del Estado para aprobar el financiamiento. En resumen los créditos son caros y de difícil accesibilidad. La mayoría de las firmas chicas no llega a calificar”, explicó.

Mientras tanto, hay empresas que se ven perjudicadas por el cierre de las importaciones de muchos productos, dado que necesitan insumos de afuera como materia prima para efectuar su propia producción. “Hace pocos días, el dueño de una gomería muy conocida me decía que él vende elementos importados y que al no llegarle le están generando un desfasaje muy grande”, reveló el titular de Capynoba.

La cantidad de pymes

se mantiene, pero…

Pese a ser el referente del sector a nivel regional, Balestrasse reconoció no tener el dato preciso de cuántas pymes hay en la ciudad –a decir verdad, dijo que no lo tenía presente en el momento de la entrevista y que debía fijarse en el registro-, pero afirmó que la cantidad de puestos comerciales hasta ahora se ha mantenido, aunque el escenario cambió absolutamente en 2012.

“Todos los gurúes de la economía han vaticinado los estragos que va a causar a nivel global la crisis europea, la crisis estadounidense y aquí mismo, va a hacer que las pymes se tengan que ajustar el cinturón y no se descarta que algunas puedan desaparecer. El horizonte es ciertamente preocupante”, comentó.

Asimismo señaló que otra de las cuestiones que atormenta al sector es la sequía que se propagó en gran parte del país. “En la Pampa Húmeda el cultivo de maíz se ve severamente afectado y esto además de repercutir en los ingresos del rubro agropecuario lo hace en aquellos negocios vinculados con el sector como el de transportes, los feed lot que dependen del maíz para el alimento de engorde de ganado. Se habla de una pérdida de millones de toneladas que va a impactar sobre las pymes. La soja de segunda ha tenido un mal desarrollo, fue sembrada tarde –recién en enero-, y eso también va a influir”, vaticinó.

Hay emprendedores,

pero falta respaldo

Según Balestrasse, en la ciudad hay muchos emprendedores con ganas de trabajar, de hecho “hay consultas permanentes a la cámara”. “Tienen un proyecto para generar una pequeña pyme, pero están desesperados porque los limita la falta de recursos y de perspectivas favorables. Las pymes son el motor de nuestro país y habría que ponerse como propósito por parte del Estado poder atenderlas un poco más”.

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