El futuro próximo de las pequeñas y medianas productoras de biodiésel, entre ellas la empresa Enresa de Catriló, está pendiente de la inminente decisión que tomaría el gobierno nacional para mejorar el precio del combustible y hacer rentable el negocio.
Se da cuenta que en el área del viceministro de Economía, Axel Kicillof, y del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, se elaboró un plan y convocaron a las petroleras para darles a conocer más detalles.
De acuerdo a lo que trascendió, la idea oficial es segmentar los precios del biodiésel y, además, el Gobierno les diría a las petroleras, que por ley están obligadas a comprar el biodiésel para cortarlo al 7 por ciento con gasoil, a quiénes y cómo deberán adquirir este biocombustible. El objetivo de esta iniciativa es "que los más chicos cobren más para que no se fundan".
Las pymes, que antes de entrar en crisis aportaban el 50 por ciento de oferta de este producto, argumentan que tienen costos más elevados que las grandes empresas del rubro, muchas de ellas con sus propias fábricas de aceite (el aceite de soja es el insumo clave para el biodiésel) y con actividades como exportadoras.
En las pymes estiman en unos 800 pesos por tonelada adicionales su costo respecto de las grandes compañías.
El directivo de Enresa, Tomás Lorda, le dijo a LA ARENA que "extraoficialmente" conocía que la nota cursada a la presidenta había llegado a sus manos, pero no tenía precisiones sobre medidas que podrían adoptarse para dar respuesta a la demanda del sector.
Actualmente, la empresa de Catriló está trabajando "a media máquina", con la intención de cumplir con sus clientes, no perderlos, y manteniéndola en actividad con la totalidad de su planta de personal.



Comentá la nota