Ignoró los pedidos de reformas y ratificó a sus hombres de confianza
Al revelar su nuevo gabinete, Putin limitó también la capacidad del primer ministro, Dimitri Medvedev, para continuar con las reformas de libre mercado.
El presidente, de 59 años, optó por la continuidad al retener a su aliado Igor Shuvalov como viceprimer ministro a cargo de la política económica, mientras que Igor Sechin continuará como su jefe de energía en un cargo externo al gobierno.
El ex espía de la KGB consolidó su poder sobre los ministerios "poderosos", al nombrar al jefe de la policía de Moscú, Vladimir Kolokoltsev, como ministro del Interior, en una señal de confianza hacia un hombre que está acusado de haber utilizado la fuerza contra los manifestantes que pedían la renuncia de Putin o protestaban contra el fraude en las elecciones legislativas y presidenciales.
El líder ruso también optó por mantener la actual política exterior y de defensa al confirmar en sus cargos al canciller Serguei Lavrov y a Anatoly Serdyukov como ministro de Defensa.
"El trabajo será difícil, dada la situación concreta de la economía mundial", dijo Putin en una reunión en el Kremlin, donde se sentó frente a una mesa, con Medvedev a su derecha. Una importante prueba para el gobierno será la velocidad con la que se implemente un programa de privatizaciones y un programa para reducir la dependencia de la economía de 1,7 billones de dólares de las exportaciones de petróleo y gas.
Putin, que ya había gobernado entre 2000 y 2008, se enfrenta también a las mayores protestas desde que fue elegido presidente por primera vez, provocadas inicialmente por las denuncias de fraude electoral y alimentadas por la ira y la frustración de que pueda permanecer en el poder hasta 2024, tras una reforma constitucional que extiende el mandato presidencial a seis años con la posibilidad de ser reelecto.
La oposición, que representa a la sociedad civil que está emergiendo finalmente más de dos décadas después del colapso de la Unión Soviética, dice que se ignora su punto de vista y que Putin está ahogando las reformas económicas y políticas.
El nombramiento de Kolokoltsev envía un claro mensaje respecto de que no tiene intención de ceder a las demandas de los manifestantes, que piden más alternativas políticas y el final de un sistema que impone un fuerte control central sobre el país.

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