La oposición denuncia la mayor ola represiva de la última década
MOSCU.- En un tenso giro en las relaciones entre Moscú y Washington, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, acusó ayer a la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, de fomentar las protestas callejeras contra el Kremlin, al que la oposición rusa acusa de haber cometido un masivo fraude en las elecciones legislativas del domingo, en las que se impuso el oficialismo.
"La secretaria de Estado dijo que los comicios no fueron libres y justos, aunque no había recibido información de los observadores; ella [Clinton] da el tono a algunos políticos de nuestro país, les da una señal, y ellos [los opositores] se pusieron a trabajar; todos sabemos que una parte de los organizadores de las protestas persiguen objetivos políticos", dijo Putin.
Las protestas son la mayor movilización en contra de Putin desde que el ex agente de la KGB tomó el mando del país, hace más de 10 años.
Clinton había mostrado su preocupación por el proceso electoral ruso después de que la oposición y los observadores internacionales denunciaran múltiples irregularidades.
El partido de Putin, Rusia Unida, con el presidente Dimitri Medvedev a la cabeza, obtuvo cerca del 50% de los votos en los comicios, y aunque sufrió un fuerte retroceso respecto a los comicios legislativos de 2007, logró 30 puntos de ventaja sobre la segunda formación política más votada, el Partido Comunista.
Tras la victoria de Rusia Unida, miles de personas convocadas a través de las redes sociales desafiaron al gobierno en Moscú y otras ciudades del país durante varios días. El Kremlin respondió deteniendo a cientos de opositores y desplegando a las fuerzas especiales en la capital rusa para abortar las protestas.
Durante las marchas, el eslogan más repetido fue "Rusia sin Putin", reflejo del creciente malestar de una parte de la población contra el primer ministro, que será candidato a la presidencia del país en las elecciones de marzo del año que viene, con las encuestas a favor.
Además de arremeter contra Estados Unidos, Putin lanzó un aviso para navegantes en clave interna. "Si alguien viola la ley, entonces las fuerzas del orden y el poder deben exigir el respeto de la ley por todos los medios legítimos", señaló, en referencia a la oposición.
Como en ocasiones anteriores, Putin achacó el brote de protestas callejeras a la influencia de grupos extranjeros que, a su juicio, intentan influir en la política nacional. "Todos sabemos que hay gente en nuestro país que quiere presionar la situación, como ocurrió en Kirguistán y en Ucrania hace tiempo; pero nadie quiere el caos (.) Estamos obligados a proteger nuestra soberanía", señaló.
Mientras tanto, la oposición rusa denunció ayer que las detenciones de los últimos días suponen la mayor ola represiva del régimen desde el comienzo de la era Putin, en 2000. Cientos de personas fueron detenidas en las marchas y medio centenar de opositores fueron condenados, entre ellos el activista Ilia Iashin y el popular bloguero Alexei Navalni.
La respuesta de Estados Unidos a las críticas de Putin no tardó en llegar. Desde Bruselas, Clinton reiteró ayer que sus temores sobre las irregularidades detectadas en las elecciones rusas "están bien fundados". "Nosotros apoyamos los derechos y las aspiraciones del pueblo ruso para lograr un mejor futuro", afirmó.
Clinton expresó su deseo de que Moscú no se oponga al despliegue del sistema de defensa de misiles que la Alianza Atlántica planea instalar en Europa.


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