Anunció que pasará a moneda nacional un plazo fijo de US$ 3 millones. Los analistas creen que no hará buen negocio y que debe controlar la inflación. Opciones para todos.
Con los US$ 3 millones, según la declaración jurada de la Presidenta, un plazo fijo en dólares a un año y con una tasa de 2,25% que corresponde a una cifra tan alta, arroja una ganancia de intereses de US$ 67.500 intereses por año.
Por lo tanto, el resultado sería de unos US$ 3.067.500 al final del período.
Si, como anunció, los pasa a pesos, obviamente al tipo de cambio oficial, la mandataria obtendría $ 13,5 millones. La tasa que pagan los plazos fijos en moneda local es 15,5% a 12 meses, por lo cual los intereses ganados alcanzarían $2.092.500, y el total a retirar es de 15.592.500 pesos.
Tal como explicaron distintos analistas, esta operación tiene un “tipo de cambio de corte de $ 5,1975”. Esto significa que, si en menos de 365 días el dólar sube a más de $5,20, la Presidenta comenzaría a “perder dinero” por haber realizado ese traspaso.
Los economistas más especuladores comenzaron a hacer cálculos acerca del techo que el Gobierno podría estar pensando para el dólar, que para no desairar a la Presidenta no debería superar esa cifra.
Críticas. Sin llegar a tamaña especulación, los economistas consultados por PERFIL consideran que con su decisión Cristina de Kirchner revela que no es una buena administradora de sus ahorros. Tanto mientras mantuvo en divisas sus más de US$ 3 millones como ahora que decidió convertirlos a pesos, no consigue ponerlos a resguardo de la inflación que el modelo genera.
Tras la polémica por las restricciones sobre el mercado cambiario y los dichos del senador Aníbal Fernández, acerca de que tiene dólares “porque se le antoja”, la jefa de Estado anunció que adoptaría el consejo del locutor oficialista Víctor Hugo Morales para que los ministros y funcionarios pasen a pesos sus tenencias. La Presidenta dijo que en pesos “es más rentable”.
Pero lo cierto es que con un aumento de precios que, según estimaciones privadas, ronda el 25%, es imposible que los ahorros no pierdan valor, cualquiera sea la moneda.
Un reporte del Estudio Broda que circula por la City porteña es lapidario: quien con $ 100 hace un año ponía un plazo fijo en pesos, a esta altura perdió cerca del 10% y hoy tendría $ 90,8. Si en cambio los cambiaba a dólares, perdía más, un 11,8% y hoy contaría unos 88,2 pesos.
¿Cuál hubiera sido la opción con la que se hubiese perdido menos en la Argentina del consumo inducido? Exactamente eso: la adquisición de bienes durables, que, si bien sufren por el paso del tiempo y el uso, en algunos casos (autos) pueden mantener su valor.
La jefa de Estado, en cambio, se posicionó en dólares. Y los US$ 3.000.000 (el 36% de sus ahorros) también padecieron la inflación en dólares de la Argentina. “Los bienes en términos de dólares se encarecieron localmente, para el que está en rubros de la economía real, sobre todo”, opinó, en diálogo con PERFIL el asesor Roberto Drimer, de Vatnet, quien sin embargo, advierte que esa pérdida de poder adquisitivo podría atenuarse si se vendiera los dólares en el mercado paralelo, una opción que se supone no baraja la primera mandataria.
En cambio, Drimer cree que posicionarse en pesos puede ser positivo a mediano plazo, siempre y cuando haya en el medio un salto devaluatorio. “Hay bonos y acciones que están subvaluados y que pueden ser una alternativa interesante si se corrigen los precios relativos”, indica el analista, que de todas maneras prefiere no dar la impresión de que le está dando consejos a la Presidenta.
También para Eduardo Blasco, la decisión de pesificar depósitos en dólares le supone a Cristina Kirchner una pérdida segura si va a un plazo fijo, como lo avisó. La tasa Badlar (para depósitos de más de $ 1 millón) del plazo fijo en pesos era el viernes de 11,8% a un año, contra una inflación del 25 en el mejor de los casos. Tendría mejores alternativas, en cambio, Ella o cualquier ahorrista que estuviera dispuesto a sufrir más volatilidad, con instrumentos más riesgosos, con los que sí lograría una rentabilidad por superior al 20 por ciento.
A su entender, también perdió con los dólares, porque en el último año la cotización del oficial estuvo congelada mientras todo se encareció. “Acá el problema es la inflación, ya lo dicen hasta los perros”, suelta Blasco. En el mercado financiero lo repiten y lo sufren todos los inversores, entre ellos Cristina, la única que puede remediarlo.



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