Se pusieron indios con la toma del Hospital de Urgencias

Se pusieron indios con la toma del Hospital de Urgencias
Un grupo de jóvenes alcoholizados produjo desmanes al hallar cerrado el nosocomio afectado por la medida gremial.

02/09/2012 00:00

Por Redacción Día a Día

Patadas, forcejeos, mobiliario dañado y un detenido. Ese fue el saldo que dejó un grupo de jóvenes que intentó ingresar por la fuerza al Hospital de Urgencias, que permanece tomado por sus trabajadores desde el viernes al mediodía, a raíz de un reclamo gremial que se inició hace dos semanas.

Según contó un enfermero, las personas que irrumpieron en el nosocomio con un paciente herido para ser atendido estaban alcoholizados.

“Entraron como seis chicos que pateaban puertas, paredes y rompieron los vidrios de la entrada principal. Los atendió una doctora y después tuvo que venir la Policía para controlarlos”, le dijo un trabajador que participa de la toma a Radio Mitre. La Policía informó que una persona fue detenida por el hecho.

Sin pausa. “Seguimos con la toma, con la huelga de hambre. La situación se agrava”, agregó el enfermero, quien aseguró que otra vez hubo aguas servidas en un quirófano, situación que había acentuado la medida gremial. “Un paciente se va a sentar junto con nosotros y no va a comer hasta que no le realicen la cirugía”, completó.

Quienes trabajan en el Urgencias reclaman una deuda salarial, denuncian bajo presupuesto, falta de insumos y obras sin terminar. Por eso no realizan cirugías programadas, ni atienden en consultorios externos.

Desde el Ejecutivo les prometieron trabajar para arreglar el tablero eléctrico y la caldera. Además aseguraron que 40 agentes cobrarán en los próximos días. Pero los trabajadores municipales siguen firmes. Tanto, que el viernes fue declarada persona no grata al director del lugar, Mario Gianpaoletti. “Está complicada la situación, el Hospital ya está saturado, si bien nos consiguieron insumos pero es hasta el lunes, ya no tenemos camas”, afirmó ayer Diego Bracamonte, uno de los dos trabajadores que el viernes se habían encadenado en señal de protesta.

La movida nocturna de los sábados, que derrama accidentados y golpeados en el nosocomio municipal, no era un buen augurio para la madrugada por venir.

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