Por: Ricardo Roa.Aníbal Fernández solía repetir que la inseguridad era una sensación. Todos sabemos que no es así: la inseguridad hace tiempo viene en escalada. Pero recién ahora, cuando es imposible ocultarla, los Kirchner la han incorporado a su discurso. A su manera, claro: cargando la culpa sobre los jueces.
Además, el Gobierno tiene un instrumento a mano para definir y coordinar acciones con las provincias que no usa: el Consejo Nacional de Seguridad Interior. Lo integran los responsables del área de todo el país ¿Por qué no lo convoca? Quizá porque prefiere que otros se ocupen del problema y así asuman los costos.
Algo parecido pasó el miércoles. Los Kirchner salieron a hablar de la inseguridad movidos por el horror de la muerte de Isidro, atacado por motochorros en una salidera antes de nacer. Ese día, una comisión de Diputados trató justamente un proyecto sobre salideras. Y faltaron nada menos que quienes deberán aplicarlo: la titular y dos gerentes del Central. La sospecha es que les ordenaron no ir porque la comisión está presidida por Prat Gay, un legislador de Elisa Carrió.
La presión social obligó a los Kirchner a decir algo. Pueden cargar culpas sobre otros. Pero de tan fuerte que es, ya no hay forma de gambetear la responsabilidad que tienen.


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