Después de eliminar el rojo, las cuentas vuelven a dar señales de alerta. Más que las obras, el principal acierto fue la venta de tierras. Nunca encontró respuestas para Gamsur, su gran dolor de cabeza
Desde entonces, Gamsur fue un karma, una mochila que el gobierno ha sufrido y sigue sufriendo, que se lleva cada vez más millones y que no termina de despegar.
Pero más allá de esa imagen inicial y de la constante crisis de Gamsur, ¿qué deja como balance Jure?
Cuentas. En julio de 2008, cuando el intendente llegó al sillón de Mójica, las cuentas municipales eran de un rojo furioso. El superávit había desaparecido y se había convertido en un déficit corriente de dos millones de pesos mensuales. Pero, además, Rins se había endeudado en 35 millones de pesos para encarar su plan de obras y, para colmo, no podía emitir más bonos en el marco del fideicomiso. Como primera decisión, Jure decidió parar los 14 frentes de obra abiertos en ese momento y arreglar la deuda.
Además, Gamsur, que estaba mayoritariamente en manos de privados, reclamaba mayores costos y una actualización del canon.
El impuestazo de finales de 2008, que le generó un fuerte costo político al intendente, derivó en el desplazamiento, meses después, de Marcelo Terzo, el secretario de Economía. Su reemplazante, Guillermo Mana, consiguió revertir el déficit corriente. En el primer trimestre de 2010 consiguió un superávit primario de 9,2 millones de pesos.
Sin embargo, en los últimos meses han vuelto a encenderse luces de alerta porque en el pProxy-Connection: keep-alive Cache-Control: max-age=0 mer trimestre de este año el excedente ha mercado casi hasta la extinción: hasta el 31 de marzo había sido de apenas 1 millón de pesos, más de 8 millones menos que el año anterior.
Al contabilizar los pagos de deuda y los compromisos asumidos, el rojo financiero llega a los 9,6 millones de pesos.
Basura. Fue el punto más flojo del gobierno. El capítulo Innviron, la empresa de capitales norteamericanos que prometía invertir 50 millones de dólares en una planta que iba a convertir la basura en energía eléctrica, fue un papelón. La firma, que tenía socios argentinos imputados por otros negocios oscuros, no era experimentada ni tenía tecnología de punta, como prometían los empresarios, sino que estaba dispuesta a la aventura. El gabinete promocionó la propuesta de Innviron pero sufrió un fuerte costo político cuando se descubrió que, en realidad, era un negocio de empresarios de estrecha relación con el kirchnerismo.
A pesar de que ese fue el episodio más escandaloso, Gamsur sigue siendo un dolor de cabeza: el gobierno no le encuentra la vuelta y sólo responde con desembolsos cada vez más cuantiosos. Ahora optó no sólo por subirle el canon a 4,6 millones de pesos sino por pagarle con subsidios y evitar así el IVA. La reacción que tendrá la Afip es todavía una incógnita.
Venta de tierras. Fue el gran acierto de la gestión. En los últimos años no llegaron ni las 2.500 viviendas que prometió el Gobierno nacional cuando Rins era un entusiasta kirchnerista ni las del Hogar Clase Media que anunciaron José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti. En cambio, el gobierno de Jure optó por vender a precio subsidiado los 900 terrenos ociosos que tenía en Castelli y, después, extendió ese plan a otros 780 lotes en barrio Alberdi. Ahora, hay en carpeta otros 1.000 terrenos que se ofrecerán a la clase media para atenuar los efectos de un déficit habitacional que ya llega a las 8 mil viviendas.
Tránsito. En este punto, tuvo algunas a favor y otras en contra. Hay que reconocerle al gobierno que diseñó una política para ordenar el tráfico sobre la base de una política férrea, con operativos en las calles y multas. Y, contra lo que solía ocurrir, mantuvo esa definición en el tiempo con la conducción de Jorge Méndez en el Edecom. Sin embargo, el escándalo por las licencias de la Inspección Técnica Vehicular terminó generándole una mancha al gobierno.
El esquema, que indudablemente fue diseñado para beneficiar a empresarios relacionados con el accastellismo -Méndez es el hombre del intendente de Villa María en el sur-, fue desactivado rápidamente porque hubiera implicado darle a un villamariense un negocio de 4 millones de pesos anuales.
Educación. El gobierno elevó considerablemente la partida de educación y la llevó a 5 millones de pesos. Puso en marcha la extensión de la jornada educativa, aunque la oposición le cuestiona que es un programa sin planificación y que todavía no muestra resultados.
Vendedores ambulantes. Al igual que hizo con los remises y taxis truchos, la gestión está intentando regularizar la venta callejera. Ideó la Feria El Progreso pero el grupo de “históricos” se resistió a retirarse. La pelea incluyó una denuncia pública de que había funcionarios intentando “comprar” con hasta 60 mil pesos a los rebeldes. Hasta ahora, el gobierno ha gastado casi 300 mil pesos en un programa que todavía no pudo concretarse. Sin embargo, señalan que en los próximos 20 días lo pondrían en marcha.
Por lo demás, el Ejecutivo ha atenuado la imagen zigzagueante que tuvo al principio. Y, si bien ha mejorado en algunos aspectos, todavía no ha conseguido afianzar puntos distintivos que destaquen su gestión. Todo intendente necesita fijar un par de acciones en el imaginario colectivo. La venta de tierras es una. Pero aun faltan obras que lleven el sello de este gobierno.




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