En Primera nunca había sumado ante el Xeneize y tampoco le había convertido. Ayer rompió el maleficio con el gol de Bogado de penal. Luego empató Schiavi y así el Verdinegro terminó 1-1 en La Bombonera.
En el inicio del primer tiempo San Martín salió a presionar a Boca en tres cuartos de cancha. Incomodó al Xeneize y lo obligó a tirar pelotazos. Estuvo concentrado y atento a las marcas, pero inseguro, cuando tuvo la pelota. No pudo dar dos pases seguidos. Los nervios de los primeros minutos también jugaron su papel crucial en los jugadores verdinegros. Luna apareció a cuentas gotas y complicó, cuando se juntó con Osorio. Bustos y Alderete rasparon todo en el medio. Mas, ni hablar, subió y bajó con una energía interminable. Y llegó el momento histórico, el gol sanjuanino. Partió un pelotazo para Osorio. El colombiano, vivo, metió la cabeza entrando al área. Schiavi levantó el pie y le cometió falta dentro del área. Pezzotta pitó la pena máxima. Tensión y suspenso. Bogado tomó la pelota y no falló. En el minuto 33 San Martín ganaba en La Bombonera para sorpresa de muchos. Esa alegría lo hizo sufrir. Cinco minutos más tarde, un remate de un jugador de Boca dio en la mano de Caprari dentro del área sanjuanina. El juez no dudó, cobró penal y echó injustamente al Gato. El Flaco Schiavi se quiso tomar revancha, pero su remate esquinado se fue afuera. Eso lo hizo revivir al equipo de Perrone, que suspiraba. Pero cuando se iba el primer tiempo Pezzotta adicionó tres minutos y en ese instante final Schiavi, de afuera del área, se vengó y puso el empate. El defensor se salió con la suya. Así se fueron al descanso.
En el segundo tiempo comenzó otro partido. El Verdinegro quedó totalmente refugiado atrás con Osorio como único delantero. Así se la jugó para aguantar. Boca se fue con todo, pero jamás pudo derribar la muralla sanjuanina. Sánchez Miño con un disparo de afuera exigió a Ardente al igual que Albil. San Martín no pasó la mitad de la cancha, no tuvo la pelota. Apenas la recuperó la pelota tiró nuevamente al campo de Boca. El partido se jugó en el arco de San Martín. Corría el minuto 30 y el rostro de los jugadores verdinegro transmitió desgaste, pero lucharon hasta el final. El Xeneize vio que no podía entrar y optó por los pelotazos al área. La defensa verdinegra rechazó a más no poder. Pezzotta adicionó 5 minutos. Parecía que el partido no se terminaba más. San Martín defendía con una línea de seis defensores con Sosa y Álvarez adentro y otra línea de cuatro. Defenderse está dentro de las reglas del fútbol, a veces sale mal, pero ayer a San Martín le salió redondo el negocio. Pitó el árbitro y llegó el alivio. Los abrazos y los festejos. El Verdinegro hizo historia en La Bombonera, por primera vez sumó ante Boca.

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