San Antonio Oeste también tiene playas para ofrecer a los visitantes. Más al este, al final de la avenida costanera, se encuentra Punta Verde, un sector de la costa que también ha sido elegido por sus habitantes para compartir momentos de esparcimiento en el mar.
Antiguamente, para llegar a Punta Verde había que conocer el estado de la marea, ya que cuando subía se transformaba en una isla, y había que esperar hasta la baja para poder salir. Pero hace unos pocos años el Municipio construyó un terraplén en el paso, por lo que ya no existe ese impedimento.
También se construyó un amplio parador de madera, se impulsó un gran plan de forestación con un sistema de riego y se instalaron nuevas sombrillas de junco junto a las que ya había.
Además se destinó un equipo de guardavidas para seguridad de los bañistas y para quienes practican deportes acuáticos. En los momentos de pleamar el agua calma se presta para nadar, remar, esquiar o deslizarse sobre una tabla de kitsurf. En tanto en bajamar queda un riacho que corre entre rocas, donde los expertos capturan cornalitos y atrapan pulpos. Tampoco es extraño encontrar “caballitos de mar” en su hábitat natural.
Dramático rescate
Pese a que el mar en este punto de la costa se caracteriza por su quietud, en ocasiones se torna riesgoso. El sábado por la tarde, los cuatro guardavidas le salvaron la vida a dos jóvenes de 20 y 22 años que se habían embarcado en una canoa canadiense junto a un bebé de poco más de un año, hijo de uno de ellos. El incidente ocurrió cuando se registraba la pleamar, y una corriente importante circulaba en dirección al continente.
Los jóvenes se internaron demasiado y al llegar al canal donde más fuerte es la correntada, la canoa dio una vuelta campana y los tres cayeron al agua. La criatura fue la primera que lograron retirar los guardavidas y luego los dos mayores, quienes terminaron ilesos.
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