Por Fernando LabordaLuego del derrumbe de la retorcida estrategia del Gobierno para sacarles Papel Prensa a sus accionistas privados, tras los fulminantes testimonios de Isidoro y María Sol Graiver que desmintieron la fábula oficial, muchos pueden preguntarse para qué le sirvió al oficialismo redoblar la ofensiva contra los medios de prensa que no le son afines y que incluyó la prohibición a Cablevisión de proveer servicios de Internet.
Los Kirchner siguen dando señales de vivir anclados en un pasado que comenzaron a combatir tardíamente y de que inventar y reinventar fantasmas es su pasatiempo preferido. No hay adversarios, sólo enemigos. No hay disidentes, sólo traidores.
Los episodios vinculados con Papel Prensa, con Fibertel y con el bloqueo de los camioneros a las plantas de Techint persuadieron a casi todo el empresariado de que el sendero del enfrentamiento ha llegado a extremos insoportables y peligrosos para la República. Ciertos argumentos de la ex interventora en el Indec Beatriz Paglieri sobre Papel Prensa también asustaron a los hombres de negocios: las palabras de la funcionaria sugieren que si el nivel de inversiones de una empresa privada no satisface al Gobierno, ésta podría ser pasible de ser estatizada. El "¡exprópiese!" de Hugo Chávez ronda sus mentes.
Por si fuera poco, el escándalo en torno de Papel Prensa y Fibertel unió a la oposición política en contra del Gobierno.
¿Qué ganó el kirchnerismo con todo esto? Cuesta hallar la respuesta. Pero puede conjeturarse que en esta puesta en escena subyace una lógica K que apunta a polarizar la sociedad y a ampliar su núcleo de votantes hacia sectores de izquierda y centroizquierda, con el no sencillo fin de alcanzar el 40% de votos en la primera vuelta de 2011 y la esperanza de enfrentar a una oposición atomizada.
Esta hipótesis, acuñada por la socióloga Graciela Römer, parte del supuesto de que los Kirchner no buscarán aquello que no pueden lograr, esto es, la recuperación del voto rural y de los sectores medios que hoy les dan la espalda. Su gran objetivo es capitalizar apoyos a partir de una agenda que incluya el matrimonio gay, la despenalización del aborto y el creciente intervencionismo del Estado en la economía. El riesgo de esa estrategia pasaría por los votos que podría restarles una candidatura como la de Pino Solanas.



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