El pulso político Se complicó el objetivo del matrimonio Kirchner

Por: Fernando Laborda

Pese a que subsisten innumerables interrogantes, tanto las elecciones internas de la UCR bonaerense como el acuerdo entre los principales dirigentes del peronismo no kirchnerista para llevar un único candidato presidencial le proporcionaron algo de claridad al próximo escenario electoral.

Lo más significativo fue un duro mensaje para el matrimonio Kirchner: la oposición, al parecer, no estará dividida en mil pedazos en 2011, como el oficialismo pretendía creer. En consecuencia, el objetivo electoral del esposo de la jefa del Estado de imponerse en primera vuelta con el 40%, y aventajando por más de diez puntos al segundo merced a la atomización opositora, no suena como el más razonable.

Como están las cosas, no sería improbable que para los comicios de 2011 hubiera una fórmula kirchnerista, otra del panradicalismo y otra del peronismo disidente.

La victoria del sector encabezado por Ricardo Alfonsín en la UCR bonaerense reflotó la posibilidad de que se regenere el Acuerdo Cívico y Social entre el radicalismo, la Coalición Cívica de Elisa Carrió, el socialismo y el GEN de Margarita Stolbizer. La duda que sobrevolará de ahora en más es qué pasaría con esa entente si la competencia entre Alfonsín y Julio Cobos por la presidencia de la Nación derivara en un triunfo del vicepresidente de la Nación, que alejaría, como mínimo, al sector de Carrió del acuerdo.

La postulación presidencial del peronismo federal saldría de un consenso en función de quién lidere las encuestas hacia principios del año próximo. El nombre saldría de Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Mario Das Neves y, si se decidiera a competir, Carlos Reutemann. Entre varios de los firmantes del acuerdo hay coincidencia en que Francisco de Narváez debería abocarse a obtener la gobernación bonaerense y abandonar su proyecto presidencial, limitado por la propia Constitución.

Mauricio Macri no figura en ese acuerdo. Por si quedaran dudas, Solá se ocupó de precisar que el jefe del gobierno porteño "no es peronista" y que "el peronismo nunca fue de derecha". Allegados a Macri, sin embargo, aseguran que se trabajará para una convergencia con ese sector.

La gran pregunta que quedó sin respuesta es si el peronismo federal competirá con el kirchnerismo por dentro o por fuera del PJ, hoy dominado por Kirchner. Mientras De Narváez y Das Neves son partidarios de participar de la elección primaria contra Kirchner, Solá quiere construir un espacio diferenciado del PJ y Duhalde duda. Pero hay una cuestión que podría ser definitoria. Si para Duhalde el kirchnerismo es una deformación del peronismo, ¿aceptará ir a una interna contra Kirchner para después compartir listas de diputados y senadores con dirigentes del kirchnerismo en la elección nacional?

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