La iniciativa se concretará dentro de dos años gracias al "Programa de Regularización Dominial, de la Tierra Rural y el Desarrollo Productivo" presentado ayer. Abarca una superficie de 667.370 ha en toda la provincia.
Más allá de la aridez del paisaje y las inclemencias climáticas que hacen peligrar su producción, desde hace 11 años su mayor preocupación, y de todas las personas que habitan junto a él, es la adjudicación definitiva de esas tierras, lo que será posible en el término de dos años gracias al "Programa de Regularización Dominial, de la Tierra Rural y el Desarrollo Productivo" presentado ayer en Casa de Gobierno.
El mismo pretende regularizar la situación de los terrenos fiscales rurales afectados a los programas de colonización y arraigo, pertenecientes a unos 1.200 puesteros y colonos, otorgándoles el título de propiedad.
La iniciativa abarca una superficie aproximada de 667.370 hectáreas que representan casi 4,5% del territorio provincial.
Los beneficiarios están distribuidos mayormente en tierras no irrigadas de 10 departamentos: Maipú, Santa Rosa, Junín, Rivadavia, Luján de Cuyo, Las Heras, Lavalle, Malargüe, San Rafael y General Alvear.
La llegada de Cardozo y sus coterráneos a ese punto del desierto lavallino tuvo, en un principio, el propósito de trabajar en la finca Marti Vich Hermanos que en 1994 fue a la quiebra: "El lugar quedó abandonado y nosotros tomamos la decisión de trabajar y vivir acá. Desde hace más de 11 años luchamos para que esté a nuestro nombre", relató el trabajador a la vez que comentó que con este propósito creó junto a sus vecinos la asociación Colonia Agricultores Paramillo. La propiedad quedó dentro de los bienes transferidos a la provincia, derivados del proceso de privatización de las ex-instituciones crediticias oficiales.
Recién desde hace dos años que este grupo de personas cuenta con el servicio de luz y agua, ya que por su insistencia lograron firmar un contrato de comodato con la Municipalidad de Lavalle para mejorar sus circunstancias.
"El contrato es renovable pero vence antes de fin de año; por eso esperamos que para esa fecha la finca ya sea nuestra", se esperanzó el lavallino quien pretende crear una escritura única para las 96 hectáreas: "La idea no es dividir el terreno sino que todo quede para la asociación y las futuras generaciones", indicó.
Reivindicación
Para el ministro de Agroindustria y Tecnología, Marcelo Barg, uno de los responsables de la puesta en marcha de este proyecto, se trata de una reivindicación de un sector que ha sido muy postergado: "Tal vez no son tan visibles para el resto de la sociedad, pero contribuyen al desarrollo productivo de Mendoza y queremos fomentar su arraigo rural", destacó el funcionario.
"Son personas que no tienen papeles sobre la tierra en que viven, ya que en muchos casos la heredaron de sus abuelos y bisabuelos y se encuentran por delante con un trámite imposible de gestionar", agregó.
La primera etapa de este programa implicó trabajar en el territorio para identificar dónde viven los beneficiarios y cuáles son sus necesidades. "No descartamos que vayan apareciendo más de los 1.200 puesteros que estimamos y de a poco los vamos a ir sumando", aseguró Barg.
Un beneficio asociado a poseer el título de propiedad es la posibilidad de acceder a una serie de beneficios y subsidios nacionales.
"Además, hay una parte del programa que tiene que ver con planes productivos y asistencia técnica que prevé la capacitación en temas de ganado, sanidad, herramientas, entre otros", detalló el ministro.
La iniciativa, de la que también participa la Secretaría de Medio Ambiente y las diferentes municipalidades, tiene previsto un plazo de ejecución de 24 meses.
Para concretarlo se invertirán 14 millones de pesos proveniente,s en un 75%, del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (Prosap) de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Nación -con fondos del BID- y en un 25%, aportados por la provincia.
Recepción del programa
Carlos Frías es el coordinador de la Comisión Locales de Arraigo que se instalarán en los diferentes departamentos y uno de los encargados de explicar esta iniciativa a los puesteros:
"La verdad es que se muestran muy esperanzados porque saben que en dos años su situación va a cambiar", recordó el especialista que indicó que antes, para hacer esos trámites, tenían que trasladarse a la Capital y que ahora contarán con oficinas cercanas a sus domicilios.
"Con el título comienzan a tener la seguridad de que las tierras son realmente suyas", añadió el coordinador.
La forma de pago con la que cuentan para regularizar la situación también les es muy conveniente: "Se les vende los terrenos a un precio promocional dependiendo de la zona en donde se encuentren y se les ofrece un sistema de financiamiento de acuerdo a sus posibilidades", finalizó Frías.

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