Crianceros de este distrito del secano provincial organizaron sus propios ranchos y sirvieron comidas típicas y realizaron destrezas criollas en honor a la Virgen del Tránsito.
Parado frente de su horno de barro don Carmelo prepara con gran dedicación chivitos, empanadas, pasteles y chilindrón (una especie de carne a la olla con chivo) para ofrecer a los comensales que llegan de las cercanías y de distintos puntos de la provincia para celebrar la fiesta de La Asunción, que se desarrolla como todos los años en ese paraje del secano de Lavalle.
Artesano y productor caprino, el hombre ha aprovechado la afluencia creciente de visitantes en la zona para montar un emprendimiento que ofrece platos típicos. "Hace unos años decidimos ampliar la casa, hicimos un salón grande de adobe para poner las mesas y servir la comida que preparamos", relató sin perder la concentración en su tarea.
"Atendemos todo el año pero para esta fecha es cuando viene más gente", comentó Carmelo refiriéndose a las más de 15.000 personas que llegaron hasta ese lugar durante todo el fin de semana (y continuarán arribando hoy) para honrar a la Virgen del Tránsito.
Como él muchos, otros puesteros de las inmediaciones han comenzado a montar sus propios comercios en los que ofrecen además de deliciosos menúes, artesanías y servicios de camping.
"Llegamos el sábado y nos vamos hoy (por ayer) después de la procesión. Acampamos en el patio de un puestero que nos ofreció agua caliente y riquísimas tortitas y pan casero", contó Fanny Nerea, de Maipú.
Roberto Righi, intendente de la comuna, destacó este trabajo de los pobladores de La Asunción: "Hace 4 ó 5 años comenzamos a dar impulso a la gente del lugar para que adapten sus casas y reciban al turismo y la verdad que es un orgullo como han ido mejorando con el tiempo, realmente atienden muy bien a la gente", dijo el jefe comunal.
"Antes, el negocio de este festejo era de la gente de afuera que colocaba puestos temporales. Ahora, si bien siguen estando, queremos que lo aproveche más la gente de acá", agregó a la vez que remarcó que la recepción de turistas continúa todo el año.
Marcada devoción
La celebración religiosa, que comenzó el sábado cuando llegó al lugar la peregrinación gaucha que partió desde Tulumaya (centro departamental), fue seguida con fervor por miles de fieles que se acercaron orar a la capilla vieja, realizada con adobe hace más de 200 años atrás y a la capilla nueva.
"Salud y trabajo", fueron las plegarias de Rocío López llegada desde Guaymallén para el encuentro religioso anual. "Vengo todos los años con mi familia porque soy muy devota de la virgen y además nací en Lavalle", narró la mujer de 54 años.
Ismael Burgos, fue otro de los que no pudo dejar de hacerle sus peticiones a la imagen de la Virgen del Tránsito: "Vine con mi hija que está embarazada para pedirle que mi nietito nazca bien", detalló el futuro abuelo.
Sin dudas, la multitudinaria procesión fue uno de los momentos más emotivos del festejo. La misma fue presidida por monseñor Sergio Buenanueva, obispo auxiliar y contó con la presencia del gobernador Francisco "Paco" Pérez y Federico Cascone, cura del pueblo.
Compras, caballos y algo más
En el predio también hubo lugar para las compras domingueras, lo que se vio reflejado en la gran cantidad de puestos de venta de diversos artículos, desde bijouterie, calzado, juguetes prendas de vestir hasta cubiertas y verduras.
"Tenemos un puesto en San Rafael y desde hace dos años que venimos a instalarnos para esta fiesta", apuntó Valeria frente a una mesa llena de pulseras, collares y relojes.
Para los más chiquititos también hubo juegos de feria, camas elásticas y hasta un toro mecánico. Al mediodía la diversión del encuentro religioso y popular estuvo a cargo de expertos jinetes y dedicados aprendices, quienes demostraron sus destrezas frente al público presente. Y más tarde hubo espectáculos de danza y bailes folclóricos.
"Venimos siempre porque nos gusta la fiesta que se arma alrededor de la celebración de la Virgen y más que nada la atención de la gente de acá", deslizó Hilda Fernández de Tres de Mayo, quien se encontraba junto a su marido Raúl Cuevas, degustando un delicioso plato de locro.
Hoy la fiesta continúa desde las 10.30 con destrezas criollas, comidas típicas y carreras de cuadreras.

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