La causa más frecuente de los dolores de espalda es la falta de acondicionamiento físico para que la columna pueda soportar la actividad física cotidiana: levantarse, caminar, flexionarse, rotarse o saltar.
A eso se agregan enfermedades específicas de la columna vertebral, como la hernia de disco lumbar que es la más frecuente, seguida por el canal estrecho lumbar o cervical, los desplazamientos vertebrales, llamados espondilolistesis, y la pérdida de las formas adecuadas de las curvas que normalmente tiene la columna denominada escoliosis.
Quienes los padecen y son muchos saben cuánto afectan la calidad de vida: “Una persona que sufre de dolor de espalda generalmente no puede desarrollar sus actividades laborales con normalidad, no hace deporte, no logra descansar bien y por el contrario, muchas veces se levanta por la mañana con lumbalgias o cervicalgias y con la sensación de no haber descansado. La lumbalgia es la segunda causa más frecuente, después de la gripe o el resfrío, de inasistencia laboral y de consulta médica”, asegura el jefe de la Clínica de Tratamiento del Dolor del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO), Cristian Fuster.
¿Qué tareas que influyen en la aparición de los temidos dolores de espalda? Las que sobrecargan la columna vertebral o la espalda sin que medie una preparación adecuada: “Una persona debería aprender a mover su espalda de manera correcta, así podría desarrollar cualquier tipo de tarea y estar protegido advierte Fuster. Los motivos más frecuentes del dolor en esta zona son la flexión innecesaria del tronco en forma reiterada conjuntamente con la carga de objetos pesados o posiciones inadecuadas durante lapsos de tiempo prolongados. Por ejemplo manejar sin descanso durante más de 2 ó 3 horas”.
Una cuestión de evolución
Fúster considera que la causa primigenia que da origen a la mayoría de los problemas de espalda está relacionada con la evolución de la especie humana: “Nuestros antepasados deambulaban sobre cuatro patas, lo que mantenía la columna en posición horizontal, cargando con el peso del cuerpo y la fuerza de gravedad divididos entre los cuatro miembros. Actualmente caminamos sobre dos patas, y la columna soporta la mayor parte de nuestro peso, pasando por su eje central la fuerza de gravedad, cargándola aún más”.
Muchas veces se cree que los dolores de espalda se vinculan al envejecimiento físico y la realidad es que no hay una edad determinada para la aparición de los síntomas, sino que van a depender de varias otras causas. Así, en escoliosis infantil, por ejemplo, el dolor puede aparecer a los 8 o 9 años, hay pacientes con hernias de disco incluso a los 15 años.
Los dolores más generalizados y difusos, debido a artrosis o procesos degenerativos son a partir de la sexta o séptima década de la vida. “Hoy las consultas por lumbalgias son cada vez más frecuentes en pacientes cada vez más jóvenes, debido a la falta de conciencia a la hora de cuidar a nuestro cuerpo”, subraya Fuster.
El diagnóstico correcto y oportuno se realiza a través de imágenes con las radiografías localizadas o de toda la columna (espinogramas), con resonancia magnética nuclear la cual permite evaluar la calidad de los discos intervertebrales, las raíces nerviosas y la médula espinal, y también tiene gran importancia la tomografía axial computada. “El diagnóstico siempre debe ir acompañado de la evaluación por un especialista y se puede incluir además algunos estudios eléctricos como el electromiograma y los potenciales evocados”, indica Fuster.
Reeducar la postura
La reeducación postural global es una forma de tratamiento que permite evaluar y corregir muchos trastornos de postura causantes de dolor.
Una vez instalados los dolores, es importante concurrir a un especialista para tener una evaluación de los factores más influyentes, como son la postura, la elongación muscular, el peso y a la vez descartar las posibles afecciones causales. “El 80 % de los dolores de espalda se resuelven con tratamientos de postura, gimnasia y programas de rehabilitación multidisciplinarios”, indica el experto.
Hoy existen varias formas de tratamiento que abordan el problema en forma multidisciplinaria, con médicos neurocirujanos y ortopedistas especialistas en columna, kinesiólogos y terapia ocupacional, nutricionistas, psicólogos y médicos clínicos: “Está totalmente comprobado que se obtienen mejores resultados en el diagnóstico y tratamiento del dolor con equipos que tienen la capacidad de abordar al paciente desde diferentes visiones. El dolor de espalda no tiene una sola causa y merece ser evaluado en todos sus aspectos para poder obtener resultados satisfactorios”, concluye Fuster.
Primeros resultados del registro argentino de
uso de medicamentos biológicos en reuma
La aparición en los últimos años de medicamentos biológicos para tratar enfermedades reumáticas tales como artritis reumatoidea, artritis psoriásica y otras, generó tanto expectativas como reticencias, al tratarse de una nueva categoría de fármacos. Por eso, en diversas partes del mundo surgieron iniciativas para monitorear la seguridad de su uso.
La Argentina cuenta con un registro de este tipo, cuyos resultados preliminares acaban de darse a conocer en el último Congreso Argentino de Reumatología, realizado en la ciudad de Rosario (Santa Fe). Allí, la Sociedad Argentina de Reumatología (SAR) presentó los primeros resultados locales de un registro de eventos adversos con medicamentos biológicos, una gran base de datos acerca de la seguridad de estos tratamientos en más de mil pacientes recabados en más de 50 centros de salud de nuestro país.
“Llevar un registro de este tipo es importante porque permite conocer la realidad Argentina, con una población que tiene características diferentes de la de países desarrollados, cuyos datos son los que habitualmente son reportados en las literaturas sostuvo el doctor Gustavo Casado, jefe del servicio de Reumatología del Hospital Militar Central de Buenos Aires y coordinador del denominado registro nacional BIOBADASAR. Esto permitirá actualizar las guías locales al detectar nuestros eventos adversos y así implementar políticas de salud acordes”.
Según el especialista, “hasta este momento los agentes biológicos han demostrado en los registros un perfil de seguridad aceptable a largo plazo, consistentes con el observado en ensayos clínicos aleatorizados y controlados, aunque puede haber diferencias entre los biológicos individuales”.
“Los datos obtenidos en el registro contribuyen a la práctica diaria de los reumatólogos porque permiten detectar acontecimientos adversos relevantes, inesperados o no, durante o tras la suspensión de un tratamiento, estimando el riesgo relativo frente a pacientes no expuestos”, comentó el Dr. Casado. “Se pueden identificar factores de riesgo de padecer reacciones adversas y evaluar el tiempo transcurrido hasta la suspensión de terapias biológicas en pacientes con patología reumática, así como los motivos que llevan a dicha interrupción”.
Control en todo
el mundo
Hace 10 años se introdujo el primer inhibidor del factor de necrosis tumoral (TNF), un tipo de medicación biológica ‘anti-TNF’ desarrollada a través de complejas técnicas de ingeniería genética. Este avance representó un hito en el tratamiento de enfermedades reumáticas como la artritis reumatoidea, la artritis psoriásica y la espondilitis anquilosante. Sin embargo, persistía la preocupación sobre la seguridad a largo plazo en estos pacientes, quienes presentaban un riesgo aumentado de infección y cáncer, en particular linfoma.
Por eso, en el mundo muchas sociedades científicas de reumatología se encargaron de desarrollar registros de medicamentos biológicos. En 2007, la Sociedad Española de Reumatología (SER) y la Liga Panamericana de Asociaciones de Reumatología (PANLAR) firmaron un acuerdo con las diferentes Sociedades de Reumatología de Latinoamérica para implementar en sus respectivos países registros de este tipo, tomando como modelo al español.
Sólo en América, ya son doce los países que se encuentran desarrollando registros de este tipo: además de Argentina, lo hacen Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Perú, Uruguay, Paraguay, República Dominicana y Venezuela. En el mundo, también lo llevan a cabo Alemania, Dinamarca, España, Francia, Holanda, Italia, Noruega, Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza, entre otros.
Diferencia entre registro y estudio clínico
A diferencia de las investigaciones patrocinadas por la industria farmacéutica, los registros siguen a los pacientes por períodos más extensos de tiempo (5 ó 10 años) o inclusive indefinidamente, sin importar la continuación de tratamiento con el fármaco específico.
La investigación clínica controlada y aleatoria continúa siendo indudablemente el modelo de referencia de la evidencia científica. No obstante, los datos recopilados de registros observacionales posteriores han revelado información adicional importante y continúa el reporte de nuevos hallazgos, incluyendo eventos adversos inesperados o raros.
En los estudios clínicos, un medicamento se compara con un control activo o un placebo en grupos asignados al azar. En contraste, los registros observacionales proporcionan una evaluación actual del mundo real en pacientes no seleccionados.
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