“No se pueden combatir las drogas sin luchar contra el narcotráfico”

Sebastián García Díaz presentó su libro donde habla de un incipiente proceso de favelización de la provincia y la necesidad de controlar a quienes comercializan las sustancias ilegales
“La difusión del libro tiene como objetivo poner en el tapete la lucha contra el narcotráfico, porque se puede hacer un trabajo fuerte de prevención.

Esto es lo que se realizaba desde la secretaría cuando estábamos trabajando en la Provincia, pero vemos que si no se avanza en la lucha, el esfuerzo no será fructífero”, indicó Sebastián García Díaz, ex secretario de Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico de la Provincia, quien está presentando su libro: “Favelización de Córdoba. Droga, poder y burocracia”. “Si se hace prevención de la demanda, pero no hay un control de la oferta, tarde o temprano se produce una contradicción”, consideró.

García Díaz tuvo a su cargo la secretaría provincial, donde no sólo trabajó con la prevención en las adicciones, sino que hizo un fuerte hincapié en el control de la oferta de las drogas. “Cuando llegamos a la secretaría teníamos una percepción de lo que era el menudeo en los barrios, pero una vez adentro nos enfrentamos a un gran fenómeno: el gran volumen de narcotráfico operando en la provincia”, asegura sobre su gestión.

Indica que tuvieron conocimiento de camiones que transportaban 3 mil kilos de cocaína y que recorrían las rutas de Córdoba con impunidad. “Es un fenómeno de 200 millones de dólares al año operando para corromper voluntades, comprando medios de comunicación, entidades deportivas y demás; una escala del problema que no se condecía con las respuestas que estábamos dando”, sostiene.

-¿A qué se refiere con la favelización de la provincia?

-Se trata del incipiente proceso de favelización, la existencia de barrios en los que no son sóProxy-Connection: keep-alive Cache-Control: max-age=0 o 4 o 5 puestos de venta de droga, sino que todos los vecinos están involucrados. Ante esto, comienza a suceder lo mismo que pasa en las favelas, los dealers de la zona ponen a niños para avisar cuando viene la Policía, entregan dinero para terminar, por ejemplo, el centro comunitario o para la operación del señor mayor. Comienzan a funcionar como un Estado benefactor y todo el barrio se les alinea. Ahora no hay favelas, pero si no se actúa rápido, en 6 o 7 años al menos 30 barrios del Gran Córdoba se van a volver impenetrables.

-¿Esto es común sólo en Córdoba capital o en toda la provincia?

-Entiendo que en Río Cuarto y en todas las localidades en las que haya grandes bolsones de pobreza, las redes de narcotráfico aprovechan para buscar sus vendedores, instalar sus cocinas y demás. La gente se queda con la idea del vendedor de menudeo, y la opinión pública se queda tranquila cuando detienen a alguno de los dealers. Pero en realidad, los verdaderos narcotraficantes que operan en la provincia viven en los mejores barrios cerrados, tienen contactos con los más altos niveles del poder.

-¿Qué se puede hacer desde la concientización?

-Por un lado, presión ciudadana a los gobernantes, más ahora que vienen las elecciones, para que ningún candidato se haga el distraído y deje de manifestar qué van a hacer por esta problemática. Tenemos que hacer que se convierta en uno de los temas principales de la agenda. Por otro lado, desde la prevención, se puede hacer mucho como padres o docentes. Lo que sucede es que, a partir de mi experiencia en el trabajo desde la Provincia, la gente necesita que se tomen medidas con quienes ofrecen las drogas. La autoridad moral del Estado es primero controlar la oferta.

Secretaría

García Díaz considera que es fundamental la participación del Estado en estas problemáticas y que para ello era clave el trabajo desde la secretaría.

“Después de que nos fuimos, lamentablemente, el Gobierno provincial decidió sacar la secretaría de la peor manera, porque había una ley que la había creado”, dijo y agregó: “Le sacaron la lucha contra el narcotráfico y quedó sólo para el trabajo de prevención, aduciendo de que se trata de un problema nacional y que ellos no se van a hacer cargo”.

Consideró, en este sentido, que “la Provincia no puede decir que se trabajó durante un año pero lo deja de hacer porque no tiene autoridad para seguirlo”.

-Es fundamental la participación del Estado, más cuando se habla de despenalización de la tenencia para el consumo personal.

-En un país donde no andan tantas otras cosas, pensar en un Estado que le provee contención a los adictos es casi imposible. Hay que pensar que en Córdoba, por ejemplo, no tenemos un lugar donde recibirlos, aún estando penalizada. Por eso digo que estas ideas tiradas de los pelos, quizás sin querer, pueden llegar a promover más el consumo, agravan el problema.

El especialista en el trabajo con el flagelo de las drogas señala que en el libro que está presentando también se hace referencia a cómo se lo puede tratar en nuestra ciudad. “Los especialistas nos indicaban que en una provincia como Córdoba, más allá de que la droga entra también por aire, lo ideal es organizar una unidad que realizara operativos sorpresa de control de narcotráfico en las rutas”, señaló y completó: “En ciudades como Río Cuarto, San Francisco o Villa María, donde no hay 40 accesos, con estos controles puede haber un antes y un después”.

Sebastián García Díaz sostuvo que: “Si la gente se empieza a apropiar de este tipo de ideas y empiezan a presionar a los gobernantes,

probablemente se terminen imponiendo”, como una alternativa de trabajo para esta región.

-¿Cuál es la situación de Río Cuarto en la ruta de la droga?

-Desde la secretaría nosotros recibíamos un alto nivel de consumo desde los jóvenes, tanto del alcohol como de las drogas. Si uno compara la situación de la ciudad con el de otras de tamaño similar, observa que Río Cuarto los supera ampliamente en los índices. Esto claramente indica que donde hay consumo, hay oferta. Tener un alto número de chicos que consumen con impunidad, quiere decir que también hay quienes se la entregan.

Por otra parte, por la ubicación de Río Cuarto, el tamaño de la ciudad y el poder adquisitivo de sus habitantes, sería una locura que sus vecinos se sientan en una isla, como que no los alcanza la problemática.

-¿Se observaba algún tipo de consumo en particular?

-No, los datos con los que contamos nosotros son más generales, pero sí se observa un crecimiento en el consumo entre los 12 y los 14 años, seguido del policonsumo. Vemos que es igual de normal a esa edad consumir alcohol que marihuana o cocaína.

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