Personal de la Secretaría de Seguridad del municipio fue quien encontró ayer al mediodía en el Camino del Centenario un Fiat Duna Weekend que había sido robado de madrugada.
Gastón Melo, propietario del automóvil, comentó a Diario Patagónico que se percató del robo cuando se levantó y observó que en el lugar donde lo había dejado estacionado se encontraba personal de Clear sacando el barro que quedó luego de la tormenta de la semana pasada. De esa manera, se dirigió a la Seccional Segunda y radicó la denuncia del robo ocurrido entre las 2 y las 8 en Rivadavia al 1400.
Personal de la Secretaría de Seguridad municipal fue quien halló el vehículo, según el ex comisario Antonio Zúñiga, actual integrante de esa cartera. Indicó que durante la mañana, cuando personal municipal realizaba una recorrida habitual, “vieron alrededor de las 8 que el auto estaba estacionado en el lugar, lo que les pareció bastante dudoso”.
Cuando los empleados municipales regresaron de la zona norte observaron que el automóvil continuaba en el lugar. Según Zúñiga verificaron que no tenía ocupantes y que estaba dañado el tambor de arranque, lo que daba indicios de que se había tratado de un robo. Entonces se comunicaron con la Seccional Segunda y comprobaron que había una denuncia relacionada con la sustracción de ese vehículo.
Otras fuentes dan cuenta de que el primer aviso de la presencia sospechosa del vehículo a un costado del camino del Centenario fue realizado a la Policía por un funcionario judicial que pasaba por el lugar. Entonces quedó allí una consigna policial y de personal de la Secretaria de Seguridad, hasta tanto se hizo cargo del secuestro del vehículo personal de la Seccional Segunda.
PRUEBAS CONTAMINADAS
Sin embargo, según informaron fuentes oficiales consultadas por Diario Patagónico, la Policía Científica no pudo realizar su trabajo en el lugar porque no se resguardó el vehículo para evitar que se contaminara la escena del delito, ya que alguien tocó elementos del habitáculo y así se alteraron pruebas.
Los lugares donde había rastros e indicios fueron contaminados por personas que llegaron antes que los efectivos de la Policía Científica y de la Seccional Segunda, entre quienes se contaba personal de la Secretaría de Seguridad municipal, la propia víctima que llegó al lugar y llamativamente también personal policial, precisaron las fuentes.
Los peritos sólo pudieron tomar fotografías, pero se vieron impedidos de levantar las huellas dactilares.
En cuanto a las pérdidas que sufrió la víctima del robo, Melo le comentó a Diario Patagónico: “me rompieron el tambor, me llevaron una caja de herramientas que tenía en el baúl”.
Los delincuentes incluso le llevaron la facturación del mes del trabajo y unos 500 pesos que tenía en la billetera que se había olvidado en el interior del auto.
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