Pruebas inequívocas permiten proyectar

Pruebas inequívocas permiten proyectar
Semana propicia la que pasó para las proyecciones de crecimiento que acuna el sector minero de Jujuy. Las posibilidades ciertas de inversión que se abrieron con la gira de Jorge Mayoral por Japón y China el proyecto Exar claramente encaminado hacia el campo de las realizaciones inversiones en curso del proyecto Olaroz.
A firme decisión política del gobernador Eduardo Fellner de multiplicar esfuerzos y medios al desarrollo de recursos humanos especializados; nstituyen variables que afinan la recuperación del perfil de provincia minera. La marcha de la gestión provincial se orienta a la atracción de la inversión directa, que accione a favor de nuevos emprendimientos y la expansión de otros ya estructurados, lo que, simultáneamente, reportará amplios beneficios en la transferencia de tecnología y el reordenamiento industrial.

Las principales páginas de la agenda política nacional y provincial, patentizan los esfuerzos que se concentran en la para nada sencilla empresa de forjar un futuro económico que se sustente en el potencial que ofrece Jujuy, en particular en materia de minería, un rubro indispensable para unos, severamente cuestionado por otros, pero en definitiva indiscutido como vehículo multiplicador de inversiones y usina de posibilidades laborales. En este escenario, se hace indispensable combatir el encadenamiento de hechos o circunstancias que dificultan la consecución de fuentes generadoras de trabajo, producto de los problemas estructurales que condicionaron el rumbo del país en las últimas décadas. De hecho, la necesidad primaria guarda íntima relación con la falta de posibilidades laborales. Las crisis cíclicas pusieron al desempleo en el centro de la escena, de allí que las sucesivas administraciones provinciales se hayan dedicado a resolver o, cuanto menos, paliar esta situación enrevesada, lanzándose a la búsqueda de diversas políticas estratégicas que permitan revertir una preocupante realidad.

UN FARO A LA VISTA

El respaldo continuo a las actividades económicas tradicionales, el fomento a la inversión privada y el impulso a los sectores productivos no tradicionales para su expectante posicionamiento, definen el camino seguir para dar pelea a los condicionamientos que hoy actúan como ancla en las políticas concebidas para el despegue de Jujuy y, con ello, de una sociedad que tiene que romper con la idea de lo cómodo que resulta depender exclusivamente del Estado.

La minería es una fuerza productiva con gran poder dinamizador de la economía, sin embargo esta cualidad no la libera del peso que significa la sospecha, las miradas que posan sobre ellas los ojos desconfiados de quienes no olvidan los severos e imperdonables errores del pasado y de quienes hasta el día de hoy padecen las consecuencias de esos desaciertos. Por lo tanto, se instala la necesidad de la articulación de acciones entre el Estado provincial, las empresas que traen inversiones y las comunidades directamente involucradas en la exploración y explotación, para generar espacios de discusión y entendimiento, que permita desarrollar estrategias para la construcción del indispensable diálogo social, que aglutine expectativas e intereses de todos quienes estén dispuestos a sumar a la construcción de un modelo político y minero rentable, serio, sustentable y racional.

INVERSIONES Y

REALIZACIONES

Obra pública, inversiones, desarrollo municipal, crecimiento urbano, absorción de mano de obra y redinamización del circuito comercial, es lo que permite proyectar para 2013 el nuevo programa acordado entre el Gobierno de la Provincia y el Ministerio de Planificación Federal, empeñados en tornear alternativas para superar los coletazos de la crisis económica instalada a nivel global y, al mismo tiempo, satisfacer las expectativas depositadas por la mayoría de los jujeños en un modelo nacional inclusivo y equitativo.

El lanzamiento del programa “Más Cerca: Más Municipio, Mejor País, Más Patria”, llegó como un bálsamo a las preocupaciones instaladas entre las comunidades del interior provincial, esforzadas para superar adversidades derivadas de diferendos políticos, postergaciones y desaciertos, producto de propios desencuentros.

A ello se suma el anuncio formulado desde la Secretaría de Obras Públicas de la Nación de construcción de 2100 viviendas y otras obras de carácter habitacional.

La inversión pública en infraestructura suele considerarse un motor de desarrollo, pues la forma de ejecución de la inversión incide de manera determinante en el destino, a corto y mediano plazo, de una comunidad. Es a todas luces inclusiva, por cuanto la construcción de infraestructura vial, energética, sanitaria y soluciones habitacionales, propicia el crecimiento social y económico.

Ahora bien, la dimensión multiplicadora que se le asigna a la inversión pública debe ser acertadamente canalizada para que efectivamente motive la participación de pequeños y medianos emprendimientos sin trabar la ejecución de la obra pública. Caso contrario, se esterilizaría una considerable porción de esos efectos multiplicadores, algunos de ellos muy directos, como son los empleos e ingresos, y otros potenciales asociados a las nuevas condiciones que crea la propia inversión.

Nación y Provincia supieron conjugar con acierto necesidades con posibilidades, logrando como resultado abrir las puertas a un año que despuntará un nuevo ciclo para los municipios jujeños. Para los jefes comunales llegó la hora de actuar con seriedad, compromiso y solidaridad para que este programa federal derrame sus beneficios a las comunidades todas. Será mayúscula la responsabilidad a asumir para que esta posibilidad de desarrollo se cristalice.

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