PRUEBA NO SUPERADA

Durante la sesión de este jueves quedó claro que no todos los legisladores pueden presidir una sesión de la Legislatura porteña. El vicepresidente segundo Julio Raffo intentó reemplazar a Oscar Moscariello pero le costó adaptarse al rol, con lo cual el debate legislativo se tornó más difícil que de costumbre.
Este jueves la sesión de la Legislatura porteña fue presidida por el vicepresidente segundo, Julio Raffo (Proyecto Sur), ya que el vicepresidente primero, Oscar Moscariello, quedó a cargo del Poder Ejecutivo, a raíz del viaje a Chile de Mauricio Macri.

A partir de la renovación legislativa de diciembre pasado, el trabajo en el recinto ha ido de mal en peor. En parte, por la llegada de nuevos diputados a la Casa, y también debido al escaso cumplimiento del Reglamento Interno, ya sea por desconocimiento o por falta de interés.

Lamentablemente la ausencia de Moscariello sólo profundizó el descontrol y demostró que conducir una sesión de la Legislatura porteña no es para todos.

Raffo le puso mucho empeño pero se lo notó muy incómodo en su rol. Parecía que tenía más ganas de estar en las gradas con sus "compañeros" (como él mismo los llamó) que conduciendo la sesión.

Sin ir más lejos, el diputado reconoció que la "barra" lo tentaba mucho al intentar llamar a silencio a quienes interrumpían a todos los oradores del PRO cuando se manifestaban sobre las tomas de colegios y el estado de la infraestructura escolar. "No me obliguen a desalojar el recinto, algo que no me gustaría nada dado que me pasado más tiempo de mi vida en las barras que aquí", afirmó.

Obviamente, la "barra" aplaudió a los legisladores de la oposición que criticaron con dureza la gestión del PRO eneducación. Sin duda, la más festejada fue la diputada María José Lubertino (Encuentro Popular para la Victoria), quien se puso un guardapolvo blanco para "solidarizarse" con el reclamo de los alumnos que decidieron tomar sus escuelas a modo de protesta.

Por supuesto la actitud de Lubertino no causó gracia en el macrismo. Inmediatamente, el diputado Enzo Pagani disparó sorprendiendo a propios y extraños por lo contundente de su intervención: "He transitado toda mi vida en la educación pública y me da mucho orgullo el color blanco que utilizó la diputada Lubertino pero lamentablemente lejos de homenajear a ese guardapolvo, le falta el respeto utilizándolo para hacer política en el recinto".

A su término, el titular del bloque PRO, Cristian Ritondo, agregó: "Hay diputados que le faltan el respeto a la Casa, porque creen que hacer payasadas queda lindo y el tema de la educación pública es serio".

Igualmente, la confusión se profundizó cuando llegó el momento de los proyectos a tratar sobre tablas. Algunos bloques de la oposición intentaron sacar del "paquete" tres iniciativas y el macrismo los acusó de no respetar los acuerdos alcanzados en la reunión de Labor Parlamentaria.

Hasta que el agua volvió a su cauce, la situación en el recinto fue cuando menos desconcertante. Raffo daba la palabra a diputados cuando se trataba de un segmento sin discursos; insistía con ir a un cuarto intermedio cuando ningún legislador lo pedía e interrumpía a los colegas cuando estaban hablando. Tal es así que el diputado Helio Rebot se enojó por las interrupciones y Raffo terminó pidiendo disculpas, casi una constante a lo largo de toda la sesión.

Aunque el debut siempre es difícil, la performance del diputado de Proyecto Sur generó que varios legisladores manifestaran en los pasillos del recinto que estaban extrañando mucho a Moscariello.

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