Cerca de 32 millones de rusos estaban convocados a las elecciones comunales en Rusia, el país más grande de la Tierra, en comicios que sirven de barómetro para la política del jefe de gobierno, Vladimir Putin, y el partido que dirige, Rusia Unida.
En las jornadas previas a los comicios, miles de personas salieron a la calle para protestar contra la política de Putin. En la población están haciendo mella las crecientes cifras de desempleo, los bajos salarios, las bajas pensiones y las continuas subidas de los precios para los servicios municipales.
Según las estimaciones de los medios, crece la decepción por la gestión de la crisis que está desarrollando Putin. En numerosas protestas en los pasados meses pudo verse un llamativo número de pancartas críticas del primer ministro.
"Rusia Unida teme obtener malos resultados", opinó el politólogo Dimitri Badovski. El partido había ofrecido incluso, según electores, dinero a medios rusos a cambio de su apoyo.
Desde el punto de vista de varios observadores, queda aún un largo camino por recorrer hasta alcanzar la anunciada democratización del país. Tras numerosos escándalos, el Parlamento ruso, conocido como la Duma, aprobó una iniciativa del presidente Dimitri Medvedev para el "fortalecimiento del sistema de partidos"

Comentá la nota