Ottaviano, corresponsable de la Fundación Metas Siglo XXI y de Autopistas Inteligentes explica el proyecto que espera tratamiento en el Congreso de la Nación. Proponen construir 15.000 kilómetros de autopistas. Para él, el principal impedimento que existe es romper la “caja” de la obra pública.
El viernes 16 en Saladillo, organizado por el Concejo Deliberante de ese distrito, se expondrá y debatirá el PROMITT, con la colaboración de aquellos que están comprometidos con la propuesta y que militan por la recuperación de las rutas argentinas. Entre los presentes estarán los Autoconvocados por la Ruta 65, además de legisladores de distintas jurisdicciones y sectores políticos.
Entre los expositores estarán los impulsores del proyecto, y que ahora promocionan la promoción del proyecto de ley para dar una solución a la problemática.
Ottaviano entrevistado por lamanana.com, dijo que a Saladillo “concurrirán diputados nacionales y provinciales, de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, que desde distintos sectores políticos están trabajando e insistiendo para que el Congreso nacional trate y apruebe el proyecto de ley que lleva varios años de demora. Es para transformar toda la red troncal de carreteras de Argentina en una red de autopistas
El impulsor analiza que “Argentina tiene 15.000 km de rutas troncales, que son las rutas nacionales, 8, 7, 9, 12, 14, 34, 5, 3… conforma la arteria aorta de las comunicaciones viales del país. Ahí se mueve el 57% del tránsito interurbano del país, y ahí se mata el 75% de la gente en rutas angostas, y el 66% muere en choques frontales. Es ese el 5% de toda la red de carreteras”, pero la que congrega la mayor concentración de tránsito.
El proyecto propone “transformar y usar toda esa red, construir otra red paralela que haga de mano, distinta a la que ya tenemos, desdoblando las calzadas, eliminando todos los cruces a nivel y todas las curvas peligrosas para transformarlas a curvas suaves, es decir una verdadera autopista”.
Para la implementación “el país tiene recursos, medios, técnicos, mano de obra y un proyecto completo que está en manos del Ejecutivo desde hace una década”, asegura Ottaviano. Inmediatamente califica que “es una desidia que no nos animemos a cumplirlo, sin que tomen la decisión nuestras autoridades políticas que se van sucediendo”.
El PROMITT ha logrado “un gran consenso, siete de las principales provincias han presentado su apoyo al proyecto, Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Neuquén… además hay un gran apoyo ciudadano, que nos llega a través de autopistasinteligentes.org”.
Ottaviano manifiesta que “encuentros como el de Saladillo no nacen de nosotros, sino que es de toda la gente que se está movilizando y de las autoridades que siguen el clamor de la misma gente, ya promoviendo una acción ciudadana para que los legisladores tomen el toro por las astas”. Para el mentor, el encuentro “es una gran oportunidad, como muchas otras que tenemos para insistir”.
Entre excusas, negativas e interpretaciones
Un proyecto que se ha afianzado como el del PROMITT durante una década, resulta difícil de rebatir. Se le consulta a Ottaviano sobre las causas que retrasan su implementación, a lo cual responde que “es que las pequeñas urgencias que tenemos, tapan lo importante”. El plan “es una transformación profunda, primero porque se preservan vida, pero también transformando y modernizando la economía, generando 100.000 puestos de trabajo. Es un proyecto que la Argentina tiene dormido, que se puede concretar y realizar sin empréstitos, simplemente canalizando inteligentemente los recursos”.
Para evitar derivaciones y postergaciones Ottaviano expone que “conociendo los antecedentes argentinos, sabiendo que lo que menos que debemos hacer es generar más peajes, pagos anticipados o nuevos impuestos”, es que se plantea lo que denomina “un modelo de gestión totalmente nuevo, donde al contratista se le hace hacer primero la obra adjudicada, y cuando lo termine y entregue empezará a cobrar bien, porque tendrá un flujo de fondos asegurado estipulado por la ley”. Critica y reclama la existencia de los “impuestos enormes, muy gravosos. Del litro de combustible que pagamos hoy, la mitad son impuestos, que deberían haber sido canalizados prioritariamente para este tipo de emprendimientos”, de lo que se propone ahora es que en lugar de “tapar otros agujeros, otras cajas”, con el dinero recaudado, y para no cobrar más, los nuevos importes se deducirán del actual impuesto al combustible ($ 0,04/litro).
Respecto al retaceo de los gobiernos, Ottaviano interpreta que “a los funcionarios les cuesta mucho el renunciar al manejo de los recursos, acá no tienen que manejar recursos, porque estos van directamente al ente o empresa que ya hizo la obra. Esto es fundamental, porque sino seguimos en el mismo círculo vicioso que hace treinta años. Esa es una resistencia fuerte de los funcionarios, también hay que decir claramente que las obras públicas son generadoras de caja para el financiamiento de la política, eso es difícil de quebrar y vencer. Pero si alguien se anima y pone en marcha un proyecto fundacional como éste, va a tener mucho más crédito político que impidiéndolo, porque la ciudadanía está detrás de esto”.
Finalmente, concluye que un emprendimiento de esas características “le da al país una rentabilidad social extraordinaria. La Argentina no puede pensar en despegar al desarrollo sin una estructura de transportes, hoy tenemos una infraestructura vial congelada en la década de 1930 en su diseño, y tenemos circulando en cantidad y calidad a vehículos del Siglo XXI”.
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