El Gobierno de Mendoza, del que Pérez era ministro de Obras Públicas, se comprometió a obtener o aportar de su presupuesto fondos para pagar los estudios del túnel de baja altura. Eso sucedió en octubre de 2011, pero el dinero todavía no aparece.
A tres meses de esa importante reunión, en la que el gobernador Celso Jaque se comprometió a buscar o aportar de los recursos provinciales los fondos para dar inicio a los estudios, la actual administración tiene el proyecto en el "freezer" y los tiempos corren, cuando dentro de un año debe volver a reunirse la Comisión Binacional para exponer los avances logrados de ambos lados de la cordillera.
Tal vez esta actitud del partido gobernante se enmarque en el plan de austeridad dispuesto por el mandatario mendocino en el decreto 01 del 3 de enero de este año, mediante el cual se restringen hasta el 1 de junio próximo todas las contrataciones, y se adoptan otras medidas que podrán ser ampliadas en caso de no obtener los resultados esperados en la contención de gastos con normas aún más restrictivas.
En virtud del estado en que se encuentra el proyecto, y en base al compromiso asumido, bien valdría la pena que las fuerzas vivas locales promuevan una reunión con el gobernador para conocer su pensamiento y posición respecto a este trascendente paso para el sur de la provincia, y a partir de allí el conjunto de la sociedad debería manifestarse para que aparezcan los recursos necesarios, ya sean provinciales o nacionales, para poner en marcha los estudios de prefactibilidad de los accesos al túnel y los geológicos.
Hay que tener en cuenta que la ruta que nace en El Sosneado y atraviesa la ex planta de tratamiento de minerales de Sominar es provincial hasta tanto no sea transferida a la órbita nacional, y en consecuencia Vialidad Provincial podría comenzar los estudios aunque más no sea en tramos de 30 kilómetros dando alguna muestra de que la provincia tiene la voluntad de concretar ese paso. Caso contrario, se llegará a la próxima reunión del Comité a celebrarse dentro de nueve meses en Rancagua con las manos vacías, lo que sería poco serio ante los compromisos asumidos en ese ámbito.
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