Proyecto Malena

Proyecto Malena
Días pasados, alguien muy cercano al municipio juninense me habló del “proyecto Malena”. La mujer que desplazó a Damián Itoiz en el escenario político local generando un cisma del que todavía la ciudad no se recupera (la crisis en seguridad podría ser una consecuencia de esa ruptura), está llevando a cabo una fuerte acción de prensa en los medios locales
¿Objetivo? Según se rumorea en los pasillos del Palacio Municipal, convertirse en una posible sucesora de Mario Meoni cuando éste abandone su puesto o, como aseguran las malas lenguas, parta hacia otro destino político que no necesariamente seria la tan mentada “vuelta” al radicalismo que se encarga de promocionar ni bien le ponen un micrófono delante.

También está la idea de fortalecerla puertas adentro, en el contexto de un Junín que aún debe “comprarla”, dado que buena parte de su carrera se hizo en la intrahistoria de la política y no en el frente de batalla que es la prueba de fuego definitiva de todo candidato.

De hecho, en las encuestas aparecía con buena imagen pero bastante relegada si consideramos el famoso top of mind (el espacio que una figura ocupa en la cabeza de la gente) que desvela a los hombres públicos. Medida en “espacios” la participación de Malena fue creciendo de forma exponencial (incluso en este diario). Las gacetillas llueven y aunque nuestra obligación es publicarlas, tampoco tenemos que aceptarlas sin “sospechar” o investigar los por qué de semejante presencia mediática constante, casi abrumadora. Mi olfato de publicitario viejo y desconfiado me dice que detrás de tanto anuncio hay una campaña bien pensada y con objetivos concretos. Quizá esté equivocado, ¿aceptan apuestas? Podría asegurar que pierden aquellos que atribuyen estos movimientos a la casualidad o, simplemente, al ejercicio de la gestión.

Observando el entorno que rodea al Intendente hoy, sólo le quedan dos caminos en términos de estrategia política futura: Reconciliarse con Itoiz, lo que sin duda le traería no pocos problemas, especialmente si pensamos en Gabrielli y la sociedad juninense en su conjunto que todavía no termina de entender los términos reales de la “ruptura” en cuestión, o crear su propia red política con vistas a avanzar en soledad hacia un armado nuevo, situación que a Mario Meoni debe generarle no poco vértigo por estas horas.

Después de dos mandatos “abrazado” a Itoiz, la perspectiva de caminar solito su alma resulta intimidante y plantea varios dilemas que sus “reemplazantes” no aciertan en resolver con la premura que la política demanda. Lo que fue una pareja efectiva (Meoni/Itoiz), ahora enfrenta las turbulencias de la post-separación. De hecho, Damián se sigue moviendo con absoluta soltura y no son pocos quienes lo consultan e instigan para que de una vez por todas corte el cordón que lo une al primer mandatario juninense, cordón que por otra parte no se sabe bien a quién alimenta más ya que, con todo lo que pueda decirse de él (quien escribe no es precisamente su amigo), el ex colaborador era uno de los cuadros más fuertes con que contaba la actual administración y su ausencia se siente. ¿Lo vieron últimamente? Parece que el hombre no sólo bajó unos cuantos kilos sino que está más relajado que nunca, recibiendo llamados de todas partes y poniendo nervioso a más de uno con un aplomo digno de aquellos que ahora se sientan a ver qué pasa y escuchar ofertas.

Quienes esperaban que Itoiz anduviera llorando su suerte por los pasillos, se equivocaron; dicen que está aliviado y dispuesto a dar pelea en cualquiera de los amplios terrenos que tiene por delante. Claro que en política eso no siempre significa ponerse en contra del Intendente. Yo no descartaría nada. La misma Malena Baro debe estar pensando si esta fama súbita que la lleva a consumir litros de tinta es su consagración definitiva dentro de la política local o, por el contrario, la están usando y poniendo al frente para después acordar según el status quo reinante. Porque una cosa son las separaciones y otra muy distintas los divorcios. Y de esa etapa Itoiz y Meoni están lejos. Lo peor que le podría pasar a Baro es formar parte de una estrategia tendiente a tensar la cuerda para más tarde volverla a su forma original. Mientras el “proyecto Malena” avanza, la cosa se pone interesante. Esperemos que no termine cantando sola, con ese “tono oscuro de callejón”.

Comentá la nota