Hace casi cinco años, en agosto de 2005, el Gobierno lanzó dos sistemas para atraer inversiones privadas al alicaído sistema de infraestructura. Se trataba del régimen de 'iniciativa privada' y la 'asociación pública privada'. El mundo vial desempolvó varios y viejos proyectos y se adjudicaron tres proyectos.
La autovía que se iba a emplazar sobre la traza de la ruta 5, entre Luján y Carlos Casares, no se terminará; lo mismo que el camino de doble mano que iba a unir las localidades cordobesas de Río Cuarto y Alta Gracia, en la ruta 36
La norma establece que quienes presenten proyectos adheridos a este régimen tienen prioridad a la hora de la adjudicación. En el momento de la licitación, el autor del proyecto se queda con la obra siempre y cuando las demás ofertas no excedan el 5% de su precio cotizado. En caso de que el mayor precio esté en el rango del 5 al 20%, el autor tiene la posibilidad de empardar la oferta y quedarse con la obra. Además de la construcción de la ruta, el esquema planteaba, como método de financiamiento, la operación y concesión por 30 años.
Varios proyectos se presentaron y todos se adjudicaron a quienes llevaron la carpeta al Gobierno. Por caso, el corredor que une las ciudades bonaerenses de Luján y Carlos Casares fue adjudicado a la empresa H 5, una sociedad relacionada con Homaq, antes concesionaria de la traza. Ese proyecto contemplaba la construcción de 251 kilómetros de ruta de doble mano, de los que apenas se construyeron 20. La obra establecía la incorporación de una nueva cabina de peaje, ubicada entre las dos existentes en Olivera y en 9 de Julio. 'Jamás se pudo instalar la cabina. Además, los aumentos que se dispararon y que estaban calzados con índices como los precios de la construcción nunca se otorgaron. La obra se quedó sin financiamiento', comentó una fuente que conoce muy de cerca el proyecto. Esta obra fue anunciada en un acto público realizado en Luján y que fue encabezado por el entonces presidente Néstor Kirchner. Varios meses más tarde, en la Casa Rosada, se firmaba el convenio con la empresa adjudicataria de la obra.
Todo parecía estar en orden para iniciar la obra. Sin embargo, varios años más tarde todo parece indicar que estamos nuevamente en fojas 0. Todo debe volver a comenzar.
Mientras tanto, la ruta 5 resulta poco menos que imposible de transitar sin poner en riesgo la vida de quienes lo hacen


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