Se trata de veinte propuestas vinculadas a incorporar tecnología a los servicios que brinda el municipio, a fin de optimizar la función de los mismos y aportar una mejor calidad de vida.
"Una ciudad inteligente se abastece de sensores y cámaras que recolectan información. La misma se procesa en una central y vuelve en beneficios de los ciudadanos, mejorando los servicios y su calidad de vida", explicó Boasso.
El edil destacó que "las conocidas como smart cities son aquellas capaces de realizar una excelente gestión de sus recursos, convirtiendo el gasto en inversión y reduciendo los costos a través de políticas sustentables". E indicó que "también logran armonizar la relación espacial, ambiental y social con los individuos".
"La incorporación de nuevas tecnologías para el crecimiento sostenible de Rosario nos permite pensar en una ciudad cuyo objetivo principal sea satisfacer y mejorar la calidad de vida de sus habitantes", argumentó Boasso.
Virtudes. En esa línea, el concejal señaló que las ciudades inteligentes "son una realidad y permiten ahorrar tiempo y dinero, utilizando los avances de las tecnologías en beneficio de sus ciudadanos".
Lo cierto es que Boasso oficializó la iniciativa en el marco de los 2 mil proyectos de su autoría presentados, 70 por ciento de los cuales fueron aprobados.
"El colapso en los servicios y la infraestructura nos invita a pensar en flamantes soluciones. Y, en ese sentido, un aporte significativo es incorporar las nuevas tecnologías con el objetivo de comunicar a las ciudades con las personas para optimizar los recursos", concluyó el radical.

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