Las provincias condicionan el apoyo electoral a Kirchner

Los gobernadores postergan hasta marzo su aval para medir las posibilidades de éxito del ex presidente
Los gobernadores peronistas pusieron un plazo. Por primera vez en siete años de gobierno kirchnerista, los jefes territoriales oficialistas de las principales provincias del país sellaron un acuerdo tácito y establecieron una fecha para tomar una decisión clave para su futuro político: decidir si avalarán a Néstor Kirchner como candidato a presidente.

El mes vital está resuelto. Será marzo de 2011, según confirmaron ante LA NACION tres importantes gobernadores, fundamentales en el universo kirchnerista. Atentos a las encuestas, el grupo de mandatarios tiene resuelto que hasta ese momento actuará como un bloque sólido en favor del Gobierno. Pero si Kirchner no mejora sus guarismos electorales, encabezarán decisiones autónomas para consolidar sus propios liderazgos y buscar "alternativas" que garanticen un triunfo del PJ en las elecciones.

Un dato clave es el indefinido cronograma electoral, que la Casa Rosada estudia con lupa. Es el principal escenario para las especulaciones de los peronistas que evalúan la posibilidad de despegarse de la suerte de Kirchner. Hasta hoy, sólo el gobernador Daniel Scioli anunció en público que unificará las elecciones bonaerenses con las nacionales, aunque todavía no reglamentó la reforma política provincial. Desbarató así los rumores crecientes tras el reto público que le dedicó el ex presidente por el tema de la inseguridad.

En cambio, otras ocho provincias ya esgrimieron razones diversas e hicieron saber en Olivos que votarán en otra fecha: Salta, Chubut, Chaco, Tucumán, Catamarca, Santa Fe, Córdoba y Tierra del Fuego. El resto de los gobernadores, especialmente los peronistas, aún atesoran un cuidadoso silencio.

"Sabemos que todo depende de la situación política con la que lleguemos a marzo", admitió a LA NACION un alto funcionario de la Casa Rosada, sólo horas antes del acto en Santa Cruz, en el que el ex presidente logró reunir a la primera línea de los gobernadores, después de esforzadas gestiones de último momento para que respaldaran la rebelión santacruceña ante el incumplimiento del fallo de la Corte.

Rápido de reflejos, al tanto de los humores y de la estrategia en las provincias, Kirchner anteayer construyó en Río Gallegos una respuesta política inédita. Por primera vez, dispensó un gesto de contención directo hacia los caudillos para conseguir una foto masiva en favor de su provincia natal.

En la última semana, exhaustos del "estilo confrontativo" del ex presidente, los gobernadores se habían quejado en Olivos por el impacto electoral de las peleas. No querían viajar a Río Gallegos para aplaudir otro ataque directo a la Corte Suprema. El ex presidente concedió, como nunca antes, la posibilidad de negociar su discurso.

La otra señal fue decir que volverá a fijar domicilio en Santa Cruz. Según los funcionarios de la Casa Rosada con ingreso habitual a Olivos, hubo tres mensajes en una sola frase. No sólo le ofreció un guiño a Scioli y dinamitó la posibilidad de ser postulante bonaerense. También sugirió que podría refugiarse en el Sur. Y dio a entender que, en los próximos meses, concentrará sus obsesiones sólo en volver la Presidencia. Un alto funcionario nacional ayer aseguró ante LA NACION que no habrá medias tintas: "Será todo o nada".

El plan B

En estos días, el inquieto grupo de gobernadores oficialistas había empezado a sugerir "las alternativas" a Kirchner. Algunos hablaban de la reelección de la Presidenta. Otros señalaban como plan B a Scioli. El jefe del PJ demolió expectativas el martes pasado, con una reunión a solas con el gobernador, y anteayer, con el discurso componedor.

No alcanzó aún para aquietar las especulaciones y los condicionamientos en el frente kirchnerista. En San Juan, el oficialismo esperará a 2011 para anunciar cuándo serán las elecciones provinciales. El gobernador, José Luis Gioja, sugirió además la posibilidad de ir por otra reelección. En La Rioja, insisten en que sólo anunciarán el cronograma el año que viene. En Entre Ríos, el oficialismo espera la evolución del peronismo federal para decidir su suerte en las urnas. En La Pampa, la Legislatura todavía discute si unifica o desdobla los comicios. Los gobernadores ultrakirchneristas de Chaco (Jorge Capitanich) y de Tucumán (José Alperovich) ya adujeron impedimentos constitucionales para atar su futuro al candidato del Gobierno. Chaco busca fecha. Tucumán ya la tiene: votará el 28 de agosto.

El Senado nacional también se convirtió en otro reflejo de las tensiones provinciales. Las llamadas al combate legislativo del Gobierno empezaron a toparse con grietas inocultables en el bloque kirchnerista. La votación de la ley de glaciares desnudó por primera vez graves disidencias internas (de lo que se informa por separado).

La otra luz amarilla apareció en el conurbano bonaerense, el conglomerado electoral más influyente del país. El primer cordón del Gran Buenos Aires empezó a mostrar dificultades alarmantes para aglutinar votos oficialistas. Encabezan esos distritos difíciles Tres de Febrero, Ituzaingó, Lanús y Lomas de Zamora.

Además, los intendentes rebeldes del norte de la región amenazan con romper una hegemonía oficialista que en otras épocas parecía blindada. Ahora, la inquietud también se extendió a los fieles de la Tercera Sección, que se inquietan con el peligro de las colectoras, el sistema por el cual Kirchner pretende habilitar una serie de multicandidatos locales y provinciales, siempre y cuando sumen a su favor. Por ahora se lamentan en reserva. El límite, como en las provincias, también es en marzo.

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