El gobierno bonaerense definió un paquete de ajuste impositivo para 2012, que incluye subas en los tributos a los ingresos brutos, inmobiliarios (edificado, baldío y rural) y en patentes
El nuevo esquema tributario está contenido en el proyecto de ley impositiva que el Ejecutivo planea enviar para su tratamiento a la legislatura entre el martes y el miércoles próximo, junto con el presupuesto para el año entrante. Aunque el porcentaje concreto de cada suba no trascendió, DIB pudo saber de fuentes seguras los trazos esenciales del paquete de impuestos ya están definidos.
El propio ministro de Economía, Alejandro Arlía, había anticipado, días atrás, que habrá un incremento en el inmobiliario baldío, bajo el argumento de que “el que tiene un baldío está jugando con el precio de la tierra a futuro, es una especulación inmobiliaria", aunque puntualizó que los incrementos serán diferenciados, según la zona de la Provincia donde estén ubicados los lotes en cuestión.
Ese mismo esquema de subas mayores para los sectores con más recursos se aplicará a la variante del Inmobiliario que grava las construcciones: recibirán incrementos importantes las de mayor valor y, en forma decreciente, subas menores para las propiedades más modestas. El esquema surgirá de una combinación de la aplicación de la última valuación fiscal (hasta ahora aplicada solo parcialmente) y un retoque de alícuotas.
En el caso del Inmobiliario Rural, según la información a la que accedió esta agencia, la intención del Ejecutivo es comenzar a aplicar a los campos la valuación fiscal de 2006, una medida que ya había previsto el año pasado, pero sobre la que luego debió dar marcha atrás, a raíz de la fuerte oposición de las cámaras que nuclean a los propietarios del sector. Finalmente, se optó por aplicar una suba, pero diferenciada por zona y calculada exclusivamente sobre alícuotas mayores.
Con todo, en el Gobierno siguen de cerca el aumento en el valor de los campos y en su productividad durante los últimos años, y están convencidos de que debe haber un incremento el año próximo. Por eso, aunque restan definir detalles, la intención es insistir con las valuaciones como base para calcular el incremento de este tributo, que junto con los inmobiliarios urbanos son aquellos que explican el grueso del incremento de recaudación que se busca lograr.
Al mismo tiempo, el proyecto contendrá una suba del impuesto automotor (Patentes) que se aplicará, básicamente, a los modelos considerados de lujo y a los vehículos nuevos, otra vez repitiendo el esquema de subas progresivas. En este caso, los incrementos se calcularán exclusivamente sobre las alícuotas.
Y se completa con subas en Ingresos Brutos, que estarán determinadas por una modificación de la exención que hoy gozan los locadores que alquilan más de dos propiedades o lo hacen por un valor de hasta 7 mil pesos por mes, entre otras actividades rentísticas. También impactará en bebidas y cigarrillos y habrá un foco especial en captar a emprendimientos comerciales que hoy no tributan como tales a partir de maniobras elusivas.
El esquema se completa como una ampliación de la exención de impuestos para los jubilados, que hoy alcanza solamente a los pasivos que cobran el haber mínimo, una situación minoritaria dentro de los pasivos del Instituto de Previsión Social (IPS).

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