"La Provincia se quedó mirando el futuro con el mapa del pasado"

Mayoral criticó "la quietud" de la Provincia para promover la minería y aseguró que se equivoca al judicializar las retenciones.

-Qué pasa con los proyectos mineros en Catamarca, fundamentalmente con Agua Rica, que no avanzan?

-Hay varios factores que concurren para explicar esta quietud. Pero principalmente creemos que la Provincia ha perdido demasiado tiempo, perdió tiempo para aprobar los informes de impacto ambiental, se demoraron y cuando reaccionaron, los procesos internacionales y el valor de los commodities mineros no acompañaban el financiamiento para este tipo de proyectos. Pero si hubiésemos tenido mucho más lucidez para haber interpretado los momentos, posiblemente el proyecto Agua Rica ya estuviese construido y próximo a operar, y a lo mejor algunos otros proyectos.

-Pero estamos en una etapa bien distinta…

-La falta de dinámica y de oportunidad lleva a que en lugar de preguntarse en cuánto tiempo comienza Agua Rica, si dentro de un mes o dos meses, ahora estén discutiendo si el proyecto es viable o no, o minería sí o minería no. Eso demuestra cómo la falta de respuestas oportunas nos somete a un escenario en el que no deberíamos estar, sobre todo en un momento muy particular en el que el mundo está demandando muchos de los productos que tiene muchas de nuestras regiones.

Usted ya había tenido una postura bastante crítica con la política minera provincial hace algunos años. ¿El tiempo le da la razón?

Cuando se celebró creo que los 450 años de la localidad de Londres, dije que a pesar de que el presente productivo minero de Catamarca podía considerarse importante, no podía ser optimista con respecto al futuro, porque tenían una serie de problemas, como la baja perfomance exploratoria, que actuaban como sensores que podían complicar el futuro minero. Después se escuchó a muchos dirigentes de la provincia refiriéndose a la forma en que yo me expresé, pero ninguno dio respuesta al planteo conceptual que estábamos realizando. En términos de gestión tampoco se dio respuesta y consecuentemente el futuro llegó y es éste, en donde hay algunos que objetan la actividad y otros que quieren a la actividad, pero están buscando cómo realizarse en la provincia.

-En aquella oportunidad, también hubo un planteo en contra de las retenciones mineras, un tema que, finalmente, derivó en una demanda que se tramita en la Corte

-Lo curioso es que, mientras Catamarca se quedó en un reclamo judicial, en otras provincias hubo más inversiones con el mismo esquema que no le gusta a Catamarca. ¿No será entonces que judicializar no era la solución? ¿No será que están perdiendo el tiempo, agotando las energías, tomando decisiones poco felices para el desarrollo de más proyectos para los catamarqueños? Eso es lo que hay que plantearse: porqué la minería argentina ha crecido en estos últimos años como nunca en la historia y por qué Catamarca no desarrolló ningún proyecto.

En su visión, ¿esto es un problema exclusivamente de gestión? Porque desde la Provincia evocan el discurso de la discriminación.

-Tengo muchas explicaciones que sostienen lo contrario. Siempre los hemos invitado a todas las misiones, a todos los programas nacionales, como en el caso del programa que financia el BID (el Geamin), que tuvimos una respuesta lentísima, casi que les tuvimos que pedir por favor que firmaran este programa para comenzar a trabajar. La Provincia se quedó mirando el futuro, con el mapa del pasado. Es como si quisieran conducir un vehículo para ir hacia adelante, pero manejaran mirando el espejo retrovisor. Se creyeron el cuento de que la crisis mundial iba a paralizar todo. Y yo dije que la crisis mundial no iba a tener repercusión sobre la actividad minera y, efectivamente, en 2009 produjimos el hecho más fantástico que jamás tuvimos en la historia argentina: inauguramos cuatro nuevos proyectos envergadura internacional: Manantial Espejo (Santa Cruz), Pirquitas (Jujuy), Gualcamayo (San Juan) y Sierra Grande, en Río Negro, justamente en una provincia, qué paradoja, gobernada por un radical.

-Qué sugiere para superar esa “quietud”

La primera sugerencia es generar políticas activas. La minería tiene que aparecer claramente como política de Estado. No se puede andar titubeando con una actividad que es la mayor exportadora de riqueza que tiene la provincia y que puede repercutir tan exitosamente en la calidad de vida de la gente, en términos de trabajo y de desarrollo.

Un 15 de febrero evitable

Tras destacar el carácter pacífico de los andalgalenses, Mayoral consideró que el estallido social del 15 de febrero fue producto de una "acumulación de quietud y de falta de respuestas del Gobierno de la Provincia". "El hecho de postergar el avance de un proyecto que podría haber sido una solución social y ver que ahí está la solución pero que nadie empuja esa solución que la gente está requiriendo; y el hecho de ver que hay un proyecto en marcha que no transforma como debiera transformar, generó un malestar social que termina ya no identificando a los responsables del problema, sino -como se dice vulgarmente- tratando de escupir el asado".

Comentá la nota