Estas generales ofrecen al bonaerense suculentas novedades. Estreno de municipio, avance territorial del oficialismo, reacomodamiento de la oposición y los fuertes cambios legislativos
Tampoco estos datos dan cuenta de varios detalles: como las diferencias internas entre los justicialistas históricos; los que buscan cierta renovación; los que están cerca de movimientos sociales y sectores transversales; los híper K, que sólo responden a la Rosada… y la lista podría continuar.
Sin embargo, sobre un total de 135 municipios, teniendo en cuenta que este año se suma de manera formal Lezama, 96 comunas no es una cifra menor. En las primarias el FpV logró ganar, sumando a todos sus postulantes, en 104 localidades.
Esta cifra, que envalentonó al oficialismo, provocó una debacle en el radicalismo, considerada la primera fuerza opositora de la provincia de Buenos Aires. Sucede que para competir en agosto la UCR había logrado unificar a todas sus líneas internas.
Todos unidos en la alianza Udeso, con el peronismo anti K de Francisco de Narváez, pero la elección apenas le dio la victoria en 19 distritos.
El resto de la oposición tampoco tuvo grandes chances. El GEN, de Margarita Stolbizer, que cuenta con cinco jefaturas comunales, apenas ganó en una, y la Coalición Cívica, que tiene dos intendencias, no pudo superar al FpV en ninguna de ellas.
Claro que los resultados del 14 de agosto pasado no suponen un mapa igual, pero son una antesala del futuro voto de los bonaerenses.
En el caso del Poder Legislativo, el panorama se muestra auspicioso para el FpV. En la Cámara de Diputados de la Nación existe una variada representación. Se elige la mitad de los legisladores que representan a la Provincia en el Congreso, es decir, 35 sobre un total de 70.
En la actual conformación el FpV tiene la mayor cantidad, con 24 integrantes, y pone en juego 12 bancas.
En segundo lugar de importancia numérica se encuentra la UCR, que tiene 9 legisladores, de los cuales 5 abandonan su mandato.
En el caso del PJ Federal, que se ubica a continuación del radicalismo, con 9 integrantes y sin ningún recambio, la situación es distinta, ya que, si bien su número no va a sufrir alteraciones en 2012, es difícil imaginar que continúe en un mismo sector.
Más allá de la situación coyuntural, donde se observa la convivencia de dirigentes que compiten por un mismo puesto ejecutivo, como son los casos de Francisco de Narváez, candidato a la Gobernación por la Udeso, y Eduardo Amadeo, postulante por el Frente Popular, las divisiones hablan de estructuras que han emprendido caminos diferentes.
Así, por un lado, De Narváez, junto a su compañero de bancada y principal espada de la Celeste y Blanco, Gustavo Ferrari. El duhaldismo de Amadeo, con la porción gremial que ofrece Claudia Rucci (su candidata a vice), que proviene del sector de Gerónimo Venegas, de las 62 Organizaciones. El felipismo, ahora en comunión con el FpV, que todavía cuenta con la representación de los diputados Roberto Mouillerón y Raúl Rivara, ya que el jefe, Felipe Solá, blanqueó su salida.
En esta ecuación, todos los cálculos indican un aumento de los legisladores provinciales del FpV. Lo que es difícil pronosticar es la reagrupación de la oposición, más allá del resultado.
En la Legislatura bonaerense el panorama no es muy diferente, aunque la novedad va a pasar por el reordenamiento del justicialismo, en todos sus colores. Los PJ duros, los que responden al ministro del Interior, Florencio Randazzo; los jóvenes y no tan jóvenes del híper kirchnerismo; el sector sciolista y los ex denarvaístas que se pueden sumar; también los duhaldistas que ingresen.
Todos observados por un grupo algo reducido, pero que puede reunificarse, como es la UCR, el GEN y la CC. Todos en plena ebullición.








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