Un adelanto de la coparticipación le permitirá al intendente de la fronteriza localidad de Salvador Mazza, Carlos Villalba, pagar los sueldos de junio y, en principio, destrabar el conflicto que derivó en tomas del edifico y cortes de rutas.
El conflicto de los empleados municipales de Salvador Mazza puso de nuevo en evidencia hasta qué punto el empleo público se ha convertido en la principal fuente de recursos para los habitantes de algunas localidades del interior de la provincia.
Según pudo averiguar Nuevo Diario, el municipio que administra Villalba tiene actualmente 300 empleados de planta, y cerca de 500 contratados. Lo que, si se estima una población de 30 mil habitantes, en Mazza trabajan en la comuna uno de 37 habitantes.
La cifra del empleo público municipal cuadruplica, y más, los porcentajes del empleo municipal de Salta, donde para una población estimada de 620 mil habitantes, están empleados en la comuna cerca de cuatro mil habitantes, entre personal de planta y contratado: la proporción es de un empleado municipal por cada 155 habitantes.
Pese a esos números, Quilodrán asegura que no hay en Salvador Mazza gente que cobre y no trabaje. La comuna emplea a los contratados, aseguró, en la limpieza del canal fronterizo y muchas de las obras se realizan por administración municipal.
"Pero es un desfasaje estructural muy grande en su planta de empleados. Es una de las comunas que tiene más empleados municipales en relación a sus vecinos," destacó Quilodrán, quien, sin embargo, resaltó que el aumento de la planta no es responsabilidad de la actual administración de Villalba.
Eso ha hecho que cada que la coparticipación mensual que llega a Salvador Mazza se consuma en un 100% en el pago de los sueldos de la planta permanente. Y que cada vez, la comuna tenga que pagar los aguinaldos, la comuna sufra un desfasaje que causa un desfasaje en el pago de los sueldos.
Pero la cuestión se volvió menos sostenible financieramente luego de que tras distintas negociaciones salariales, ninguno de los empleados de planta cobra menos de dos mil pesos mensuales, según le comentó el intendente Villalba a Quilodrán.
"La solución no es achicar la planta y dejar gente en la calle. Esto no lo quiere el intendente, ni el gobernador, ni por supuesto los gremios. Entonces lo único que queda es hacer generar instancias de diálogo y hacer el uso más racional posible de los recursos que tiene el municipio", señaló el funcionario provincial.
El retraso en el pago de los sueldos de junio derivó esta semana en una toma pacífica del edificio municipal que concluyó el martes pasado. Y ayer, un grupo de empleados cortó hasta el mediodía un puente de ingreso vehicular a la localidad con la amenaza de que a partir de hoy la medida se tomaría por tiempo indeterminado.
Sin embargo, si se cumplen los planes de Quilodrán y Villalba, hoy estarían acrditados sus sueldos en los cajeros. Ambos creen los sueldos se volver pagar en término a partir del próximo mes.
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