Con aportes de Nación, el programa de sanidad busca controlar a los insectos que complican la producción agrícola, ganadera y forestal. La tucura y tres especies de avispas están en la mira.
Cada verano, los productores agrícolas, ganaderos y forestales deben enfrentarse a las plagas vegetales, que por su nivel destructivo representan una amenaza para la actividad que se desarrolla en la zona cordillerana especialmente.
Los recursos se destinaron al Programa Integral de Sanidad Vegetal de la provincia, a cargo de la dirección provincial de Sanidad y Fiscalización. Las acciones para el combate de las plagas se concentraron en los primeros meses del año, en coincidencia con la temporada estival.
La excepción fueron las actividades de control de la avispa sirex noctilio, que se propaga en invierno. En este caso, se trabajó a mediados del año pasado y se está realizando un relevamiento de los árboles afectados para planear las medidas de control a implementar en el futuro.
Tucura
El nombre de esta plaga es una palabra de origen guaraní, que significa "parecido a la langosta". Se trata de un insecto nativo, cuya distribución abarca una amplia zona del país. Su peligro está relacionado con la gran cantidad de individuos presentes y la voracidad que los caracteriza. En 2007, en Neuquén, afectaron el alimento destinado a la producción ganadera de la zona Norte, lo que motivó a los pobladores a buscar información y se acercaron a las charlas informativas abiertas que ofreció el Ministerio de Desarrollo Territorial.
Junto al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), desde la provincia se implementó un programa de manejo integral de las tucuras en la zona Norte. Consiste en métodos de control químico con cebo tóxico, a los que se suma el control biológico mediante un parásito enemigo de la plaga, el Paranosema locustae. Esta metodología, aún experimental, es completamente inocua para el ser humano y su daño ambiental es nulo.
El 23 de noviembre de 2009, la Provincia entregó a los productores del norte neuquino doce mochilas y tres motomochilas para aplicar los agrotóxicos para el control de tucuras, cada una con su respectivo equipo de protección para el operario (mameluco impermeable, guantes, antiparras, máscara y filtros). Dos meses antes, se dictaron capacitaciones sobre cómo prevenir la plaga en Zapala y Loncopué.
Avispa chaqueta amarilla
Es una especie introducida (exótica) y por lo tanto no cuenta con enemigos naturales eficientes. Como tiene una gran capacidad de adaptación y supervivencia, rápidamente se convirtió en una plaga en la zona cordillerana de la provincia y, en las últimas temporadas, llegó hasta los valles irrigados de los ríos Neuquén, Limay y Negro.
Para este verano, se planeó un programa experimental que comenzó con el conteo de avispas en la zona de Villa Pehuenia-Moquehue, en un área de entre 40 y 50 mil hectáreas. El monitoreo de la plaga se hizo a través con trampas cebadas con carne fresca, lo que permitió determinar el momento oportuno para iniciar las acciones de control directo.
El control se está realizando con trampas con cebo tóxico (carne picada y fipronil, como veneno), en una proporción de 8 a 10 unidades por hectárea. Las trampas se construyeron con botellas plásticas, aportadas por pobladores e instituciones gubernamentales de la zona.
Avispa sierra del sauce
También es una plaga introducida, que cuenta con pocos enemigos naturales. Sus larvas se alimentan de las hojas de los sauces. Por la gran disponibilidad de ese tipo de plantación en la provincia, su avance en los últimos años fue incesante.
La particularidad de esta plaga es su capacidad para desfoliar los sauces en poco tiempo. Esto repercute en la falta de sombra, lo que afecta tanto a la ganadería como al turismo. Además, con la muerte del árbol, pierde protección el suelo de los agroecosistemas ribereños.
No existen experiencias previas en nuestro país, a nivel masivo, de control de la sierra del sauce con productos biológicos. Por eso, este verano, la dirección provincial de Sanidad Vegetal realizó ensayos experimentales para controlar este tipo de avispa en Loncopué, sobre el río Agrio. El objetivo de ese proyecto es determinar la efectividad de diferentes productos plaguicidas inocuos para el medio ambiente.
En una primera etapa, se hicieron monitoreos con trampas de color, para identificar las zonas más afectadas. En un segundo momento, se aplicaron dos plaguicidas comerciales aprobados para la producción orgánica. Cuando terminen los ensayos, en caso de comprobarse la efectividad de esas aplicaciones, se diseñará un programa de control a nivel provincial.
Avispa Sirex Noctilio
Es una avispa que ataca los cultivos de pino. Sus larvas, que se alimentan de madera, causan graves daños a las plantaciones forestales. Las zonas más afectadas son los lotes en estado de abandono o semiabandono porque los ejemplares debilitados tienen condiciones óptimas para el desarrollo del insecto.
En marzo, Sanidad Vegetal, realizó trabajos de prospección en las zonas Norte, Centro y Sur, en un área de casi 50 mil hectáreas forestadas con pino. Esas tareas continuarán en abril.
Comentá la nota