La provincia le fue hostil y no volvió luego de romper con Julio Cobos

La provincia le fue hostil y no volvió luego de romper con Julio Cobos
No tuvo apoyo electoral como candidato a presidente. Pero usó a Mendoza como “laboratorio” político para crear la Concertación y sumar al entonces gobernador Cobos.
“Era un salón chico, pero nos quedaba grande porque había muy poca gente. Él decía que iba a ser presidente, pero nadie lo tomaba muy en serio”, recuerda Carlos Ciurca, uno de los pocos mendocinos que conocía a Néstor Kirchner en serio.

La anécdota concurrió en 1999 y era el primer acto político de Kirchner en Mendoza. Primero visitaron Palmira y luego el Sindicato del Personal de la Universidad. La convocatoria no fue masiva porque pocos lo conocían. Pero a Kirchner la provincia le sería un territorio difícil siempre, aún estando en el poder.

Néstor nunca tuvo una buena relación con Mendoza y le costó designar un referente. Tampoco buenos resultados. Fue uno de los distritos donde peor le fue como candidato a presidente en 2003.

Pero también la usó como “laboratorio político” para romper a la oposición y crear la Concertación. Así sumó a Julio Cobos desde el radicalismo, a quien potenció como Vicepresidente. Pero el desencanto mutuo los transformó en enemigos en poco tiempo.

Mendoza quedó impregnada de esa puja, a tal punto que Kirchner nunca más vino la provincia luego de la ruptura con el Vicepresidente. Curiosamente, el último acto oficial en esta tierra fue una reunión con el intendente radical de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo.

Con Jaque se movió entre el agradecimiento por la lealtad en las primeras épocas del kirchnerismo, y la indiferencia y el ninguneo de los últimos años.

El último gesto fue negativo; dejó dos veces plantado al Gobernador, a quien le había anunciado visitas que luego canceló.

Los pocos que lo conocieron en serio aseguran que le costaba “cautivar” a los mendocinos porque “somos muy conservadores”.

Como sea, Kirchner dejó su impronta propia en Mendoza, una marca que incluye un vicepresidente y una lista de obras emblemáticas que fueron recurrentemente anunciadas, pero aún siguen sin hacerse: Portezuelo del Viento, las 12 mil casas del Plan Federal y el Tren Trasandino.

Recuerdos de Lupo

Miraba con el seño fruncido; con un ojo cerrado, como un cazador que apunta hacia su presa. Aseguran que era un hombre al que le costaba confiar.

En Mendoza sintieron ese rigor de parte de Néstor Kirchner. Y la única vez que el ex presidente sí confió en algún político mendocino, le terminó provocando una de las heridas políticas más importantes de su carrera.

“Le costó meterse con los mendocinos por cómo es Mendoza. Costó eso de la forma de participar, las cosas que proponía. Pero era una persona que sabía agradecer las lealtades.

Nunca cambió el discurso y era un apasionado de la política”, recuerda Ciurca, que conocía a Kirchner desde la década del ‘80, cuando era intendente de Río Gallegos, en épocas en que lo bautizaron como “Lupín” o “Lupo”, sus apodos patagónicos.

En el año 2003 Kirchner llegó a la presidencia luego de salir segundo en la primera vuelta, con el 22 por ciento de los votos y por el retiro de Carlos Menem del ballottage.

Pero en Mendoza le fue peor. Salió cuarto y apenas ganó en Malargüe. Y por eso, ese año estuvo en la provincia, pero sólo en ese departamento sureño, como agradecimiento hacia el entonces intendente Celso Jaque.

La relación siguió siendo fría, y el PJ perdió las elecciones para la gobernación. Pero las cosas comenzaron a cambiar de la mano de un radical: Julio Cobos. Kirchner visitó la provincia para un acto formal por el aniversario del Cristo Redentor.

Compartió con el Gobernador un vuelo en helicóptero que casi termina en tragedia y allí se inició una relación que tendría su pico algunos años después.

En abril del 2004 Cobos y Kirchner comenzaron su romance público con una batería de anuncios por obras millonarias. A la par, la relación política también crecía: la UCR se encaminaba a la ruptura por ese acercamiento, y el PJ aparecía desconcertado por la intromisión de un radical en su territorio.

La provincia se transformaba en el laboratorio político del entonces Presidente. Las visitas se sucedieron, Kirchner logró posicionar a Cobos y desde Mendoza hizo explotar a la UCR.

Se fundó la Concertación y el 25 de mayo de 2007 se presentó en el Teatro Franck Romero Day lo que sería la fórmula presidencial: Cristina Fernández y Julio Cobos. Uno de cada lado, pero con Kirchner en el medio.

Pero su invento tendría una “falla”. Cobos rompió con el Gobierno nacional del que aún es parte luego del conflicto con el campo por las retenciones. Y Kirchner nunca más pisó Mendoza. La última vez fue el 25 de abril del 2008, cuando aún eran aliados con el Vicepresidente, en un terreno que le era hostil.

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