La provincia garantizó el ciclo lectivo, pero la municipalidad no pudo solucionar el caos de tránsito"

Con el inicio de clases, el tránsito en la capital correntina volvió a ser un caos. El concejal Claudio Polich apuntó a la falta de decisión política para aplicar ordenanzas vigentes y acusó al Municipio de “promover” los siniestros viales.
A horas del inicio de las sesiones ordinarias en el Concejo Deliberante, ediles de la oposición recordaron ayer algunas cuestiones pendientes de solución por parte del Ejecutivo municipal. Uno de ellos fue el concejal por la Unión Cívica Radical (UCR), Claudio Polich, quien arremetió contra la inacción del Municipio por la demora en la aplicación efectiva de la declaración de Emergencia del Tránsito y Seguridad Vial en el ámbito de la ciudad de Corrientes.

La norma se aprobó en agosto de 2010 por el término de un año, prorrogable por igual período. Y pese a reiterados pedidos de su mentor, el exconcejal Juan José López Desimoni, la ordenanza no fue prorrogada por el Ejecutivo municipal.

Entre sus fundamentos, dejaba traslucir la necesidad de reordenar el tránsito vehicular y garantizar la seguridad vial a transeúntes y conductores. Pero el concejal Polich acusó al Municipio de dejarla dormir en el olvido y no aplicar los controles y sanciones necesarios para frenar el caos del tránsito en la ciudad.

“Los siniestros protagonizados por motocicletas son casi una epidemia; faltan controles y aplicar las sanciones correspondientes. No se respeta nada y eso genera un cóctel explosivo en la ciudad”, dijo y lamentó la ausencia de “voluntad, valentía y coraje políticos” para revertir este escenario.

“Eso está para ser usado, es una ordenanza muy buena que realmente le daba atribuciones al Ejecutivo para tomar medidas en el ordenamiento del tránsito, pero no se la ha aplicado”, precisó el concejal. Según indicó, tampoco se aplicó la ordenanza de su autoría y del concejal Vallejos sobre el estacionamiento medido y su costo para desalentar la concentración de automóviles en el microcentro.

Alarmados por el desorden general del tránsito, unido a las desaprensiones de los automovilistas, los concejales acordaron en aquella oportunidad facultar al Ejecutivo municipal a formular un mapa de riesgo y siniestralidad vial; proponer el cambio en el sentido de circulación de calles, revocar las autorizaciones dispuestas de los estacionamientos reservados, rever los espacios destinados a las descargas y carga de mercaderías, y horarios de los mismos e implementar la correcta y debida señalética urbana.

Asimismo, la norma propone reordenar el estacionamiento de vehículos, motocicletas y bicicletas, revisar el sistema de estacionamiento medido y pago, proponiendo modificaciones al Concejo, redefinir los itinerarios para el tránsito pesado y rediseñar las paradas del transporte público de pasajeros con su correspondiente señalización de acuerdo con la circulación, actividades, expansión demográfica y aumento del parque automotor.

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