En Salta, menos de siete de cada cien habitantes (6,8%) tiene un empleo en el sector privado formal. Sólo Santiago del Estero (5,1%) tiene un porcentaje más bajo en el NOA. En Jujuy la proporción es de 7,2% y en Tucumán alcanza el 10,6%. Las cifras se desprenden de un informe reciente del Ieral.
La proporción de puestos formales en proporción a la población es muy desigual entre provincias. El porcentaje más bajo está en Formosa (4%) y el más alto en Tierra del Fuego (24%).
Los especialistas de Fundación Mediterránea advierten que estas fuertes desigualdades regionales necesitan ser contrarrestadas con políticas para generar oportunidades laborales más igualitarias.
El empleo formal es la forma en la cual los trabajadores acceden a la seguridad social y, por tanto, perciben seguros y beneficios relevantes para enfrentar contingencias, como la pérdida de trabajo, la cobertura de salud o la necesidad de retiro al final de la vida laboral. El empleo privado formal, asimismo, indica la capacidad de la economía de generar estos puestos de calidad.
En general, el desempleo, el empleo informal y de baja productividad y el empleo público hacen que esta proporción sea muy baja en Argentina. El promedio nacional se ubica en el 14,6%.
En Brasil, donde el mercado de trabajo sufre los mismos problemas que en nuestro país, la proporción llega al 18%. En España, con un elevado desempleo, el indicador ronda el 35%.
El déficit de empleos de calidad es mucho más profundo en las provincias con menor grado de desarrollo relativo. En las nueve provincias del NEA y del NOA el empleo privado formal promedia el 10%. La región central tiene un nivel de empleo formal mucho más elevado (18%).
Para mejorar el desempeño del mercado laboral de las provincias hace falta fortalecer su producción y propender a un sistema educativo más igualitario. En el estudio de la Fundación Mediterránea también se recomienda priorizar la infraestructura productiva.
Comentá la nota