A la denominación de origen del chivito neuquino y la venta de mohair y cashmere ahora se sumó la exportación de chivas de refugo, que podría ascender a fin de este año a las 74 toneladas.
Neuquén > Siguiendo uno los objetivos que se había propuesto en el Plan Productivo lanzado en 2008, el gobierno de la provincia, a través de la subsecretaría de Desarrollo Económico, está logrando de a poco diversificar al sector ganadero caprino de Neuquén, potenciando los productos que surgen de esta actividad y agregando valor a la cadena de comercialización.
A la denominación de origen del chivito neuquino -reconocimiento que ya otorgó el gobierno nacional y que resta su implementación- más la venta de mohair y cashmere, se agregó ahora la exportación de chivas de refugo, que podría ascender a fin de este año -y según las proyecciones- a las 74 toneladas de carne, lo que sería un equivalente a 5.000 animales.
En la actualidad, la provincia se encuentra en el segundo lugar como productor de ganadería caprina, con un stock aproximado a las 650.000 cabezas.
Chivas de refugo
Este tipo de animal es improductivo. Por lo general termina muriendo en el campo, o es utilizado para autoconsumo o moneda de cambio. El objetivo que se persigue con su exportación es reducir el impacto ambiental que los mismos provocan y ayudar a organizar una oferta que parta desde los crianceros, ya que ésta se encuentra dispersa o desorganizada.
Según la información suministrada desde la Subsecretaría de Desarrollo Económico, hasta el momento se comercializaron unas 2.500 chivas de refugo en pie, lo que estaría representando unas 37 toneladas de carne, que proyectadas ascenderían a las mencionadas 74 toneladas, con una facturación aproximada de 400.000 pesos. La intención es darle al negocio una continuidad en el tiempo. Se realizaron distintas presentaciones a productores de la Zona Norte, Centro y Este de la Provincia, a los que se les plantearon distintas alternativas comerciales. Se realizó un convenio con el matadero-figorifico Carnes Naturales de la Pampa con asiento en Santa Isabel y con el frigorífico de la ciudad de Malargüe (Mendoza) a través de la Cooperativa “El Carrizalito”.
De parte del Ministerio de Desarrollo Territorial se dispuso un Fondo de Prefinanciamiento Caprino que les permite a los productores cobrar el producto entregado de contado, con la finalidad de que los diferentes actores de la operación ganen en confianza y se les garantice una rentabilidad. El Estado también financia el flete desde el lugar de origen de los chivos hasta su destino final.
Todo aquel productor que desee participar de esta operatoria comercial deberá estar registrado en Senasa, requisito este que les permitirá luego contar con el correspondiente Documento de Tránsito Animal (DTA).
Las principales organizaciones y productores independientes que comenzaron a comercializar estos productos corresponden a las localidades de Los Chihuidos, Rincon de los Sauces, Chos Malal, Zapala, Paso Aguerre y otras que se incorporarán, como Bajada del Agrio y Aguada San Roque.
En cuanto a la exportación, los primeros destinos comerciales de la carne caprina fueron con destino a Costa de Marfil y luego a enclaves caribeños como Curasao y Saint Marteen.
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