Será con la llegada de la tarjeta SUBE. Pagarán un boleto subsidiado sólo una parte de los usuarios.
Por ahora, el sector empresario lo ve con buenos ojos, porque consideran que al fin y al cabo lo que cambia es la forma en que llega el subsidio a las empresas y al ir acompañado por una suba en la tarifa, la plata que recaudan estiman que será la misma, aseguraron desde la Asociación de Transporte Automotor de Pasajeros (ATAP).
La SUBE es una tarjeta prepaga que el usuario puede cargar de forma virtual -al igual que una telefónica- y que al momento de subir a los colectivos pasa por una máquina lectora que descuenta el costo del boleto. Es más, entre ‘’las buenas’’ se cuentan que si el usuario se quedó con un saldo menor al valor del boleto, igual podrá viajar: por ejemplo, si el usuario tiene en la tarjeta nada más que $0,60 y el boleto cuesta $2,00, esa diferencia de $1,40 será absorbida por el sistema y descontada cuando realice una recarga; similar a lo que sucede con el ‘’préstamo amigo’’ de las compañías de celulares. Otra es que con esta tarjeta, el usuario podrá tomarse un colectivo tanto aquí como en La Quiaca o un subte porteño.
Con este nuevo esquema para recalcular los subsidios, ya no entraría en la ecuación los kilómetros recorridos y se busca que el usuario pague el 100% del costo del boleto. ‘’Con esto el Gobierno quiere que el boleto cueste lo que tenga que costar’’, sintetizó el vicepresidente de ATAP, Ricardo Salvá. Y agregó, ‘’como el subsidiado va a ser ahora el pasajero, entonces si la tarifa es de $2,00 subsidiada para el usuario, a nosotros el Estado nos va a depositar $4,50, en el caso que ese sea el valor final del la tarifa plana’’.
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