La Provincia, acorralada por propios y extraños

Por sorpresivos, sucesivos y hasta arriesgados, los últimos movimientos de ingeniería financiera que viene haciendo el ministro Ángel Mario Elettore desnudan que la situación económica de la Provincia de Córdoba es más delicada de lo que uno podía imaginarse.
En esta semana que termina, y a tan sólo dos meses de que Juan Schiaretti culmine su mandato, la cartera de Finanzas dejó todo preparado para salir rápidamente a tomar deuda en los mercados internacionales o domésticos y poder de esa manera llegar a fin de año.

Primero fue la autorización de la Legislatura para colocar un nuevo bono en el exterior por 200 millones de dólares, el que se sumaría a otro de 108 millones en la misma moneda ya previsto para el financiamiento de los gasoductos troncales, además de un “descubierto” de 720 millones de pesos habilitado en el Presupuesto de este año. La última jugada fue el decreto que abre la puerta para emitir Letras del Tesoro por un monto global de 1.330 millones de pesos (entre lo que queda de 2011 y 2012), opción que sería utilizada en caso de que las turbulencias de la crisis internacional impidan la toma de deuda en el exterior.

Elettore se ha cansado de decir que este nuevo endeudamiento sólo se explica por las demoras de la Nación en remitir fondos ya comprometidos para la Caja y obras viales y de vivienda, partidas que a fin de año sumarán 1.700 millones de pesos y que equivalen a tres nóminas salariales completas. Igual, siempre se ha apresurado a aclarar que los sueldos de la administración pública y las jubilaciones estarían garantizados hasta fin de año, incluido el medio aguinaldo, y que sólo estaría en juego la continuidad de la frondosa obra pública ya puesta en marcha por el gobernador Schiaretti.

Uno no tiene por qué no creerle al ministro, pero lo cierto es que llama la atención la premura con la que la cartera a su cargo está actuando por estos días para conseguir fondos frescos de donde sea. El sólo hecho de que sea inminente una emisión de Letras del Tesoro, herramienta financiera de muy corto plazo que funciona como una suerte de pagaré a 30 ó 60 días y con tasas de interés elevadas, hace intuir que la Provincia podría enfrentar serios problemas de caja para lo que resta del año, comprometiendo incluso los primeros meses de gestión de José Manuel de la Sota.

Acorralado por propios y extraños. Así está el Estado cordobés por estos días, tremendamente complicado por la injustificable demora en los giros nacionales, pero también por la necesidad de cubrir millonarios certificados de obras de, en muchos casos, dudosa utilidad pública. A todo esto, el severo conflicto salarial abierto con los gremios estatales le agrega a este panorama una cuota de dramatismo que impide despejar la incómoda sensación de incertidumbre que hoy generan las finanzas provinciales. Como se ve, no pinta fácil la cosa. Habrá que esperar a que la situación decante para saber realmente en dónde estamos parados y sobre qué terreno estamos pisando.

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