EL CAIRO (AFP).- En una nueva muestra de las dificultades que enfrenta Egipto en la era post-Mubarak, seguidores y opositores del depuesto líder se enfrentaron ayer a los golpes dentro y fuera del tribunal donde se celebra el juicio en su contra por cargos de corrupción y asesinato de manifestantes.
Mubarak, de 83 años y con problemas del corazón, fue llevado en una camilla a una jaula de metal para la tercera audiencia del proceso, que debió ser interrumpido en varias ocasiones por los incidentes. El juicio ha avivado la tensión entre los que derrocaron a Mubarak después de tres décadas en el poder y sus seguidores.
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