Las grandes marchas en más de 80 países concluyeron con apoyos de líderes del G-20 y represión en las calles. Los choques más fuertes fueron en Roma. En Londres y en Lisboa los manifestantes sigue tomando las plazas.
El Ministerio del Interior de Italia habló ayer de “la actuación de una guerrilla urbana” durante la marcha que el sábado convocó a decenas de miles de “indignados” solidarios con los grupos estadounidenses que hostigan a Wall Street, defendió la violenta represión policial que terminó con un centenar de heridos y una cantidad no determinada de detenidos y advirtió a los italianos “que esto fue sólo el principio, por lo que debemos estar atentos a nuevos episodios de violencia (porque) las informaciones que recibimos no son tranquilizadoras”.
“En la práctica es imposible evitar estos sucesos”, dijo el ministro Alfredo Mantovano. Durante la manifestación del sábado –realizada en paralelo con otras similares realizadas en 951 ciudades de todo el mundo–, en la que participaron entre 100 mil y 200 mil personas, unos 100 jóvenes radicales identificados como anarquistas por la policía, quemaron automóviles y algunas dependencias del Ministerio de Defensa. Tras la intervención policial se registró un centenar de heridos, entre ellos 30 agentes, y fueron detenidos 12 militantes del llamado Black Block (Bloque Negro)
Según el alcalde de Roma, Gianni Alemanno, los incidentes provocaron daños evaluados primariamente en un millón de euros. Alemanno acusó a los miembros del Bloque Negro de haber “usado a los manifestantes como escudos humanos”. Los organizadores de la marcha, en cambio, acusaron a la policía por “no haber intentado aislar al reducido grupo de violentos”. Mantovano alegó que la situación “era demasiado compleja como para actuar así”. A pesar del gran despliegue policial, es “muy complicado actuar ante una guerrilla urbana cuyas formas de actuación son difíciles de prever”.
Tras las manifestaciones del sábado, varios cientos de críticos con los mercados han pasado el domingo acampando en las inmediaciones de la Bolsa de Londres. Según han indicado algunos de los promotores de la acción, permanecerán allí “hasta que sean escuchados por los políticos”. Los promotores de la acción es una asociación de grupos de protesta como OccupyLSX (Ocupen la Bolsa de Londres). En el corazón financiero de la capital británica, unos 500 activistas habían levantado unas 70 tiendas de campaña. Acudieron al lugar el sábado, después de que la policía acordonase la plaza que se encuentra delante de la Bolsa de Londres. Entre los manifestantes se encontraba el fundador de WikiLeaks, Julian Assange. Las protestas transcurrieron prácticamente de forma pacífica y la policía sólo practicó cinco detenciones.
Más de un centenar de indignados portugueses continuaban el domingo concentrados delante del Parlamento en Lisboa. Parlamento luso. Los indignados continuaron así con la multitudinaria marcha registrada durante la tarde de ayer por las calles lisboetas hasta llegar a la Asamblea, convertida en esta ocasión y por primera vez en centro de las protestas. Decenas de miles de personas participaron en la protesta del sábado en la capital lusa y a algunos millares más en las de Oporto y Coimbra. A las críticas al funcionamiento del sistema, comunes a nivel internacional, en el caso portugués se le suman también los reproches a las autoridades lusas y europeas por los severos ajustes y recortes aprobados durante los últimos meses en el país, debido a la llamada crisis de la deuda soberana.<
La cifra
1 millón de euros es la valuación primaria de los daños producidos en la propiedad pública y privada romana por la marcha de los indignados en la jornada global del día domingo, según el alcalde derechista Gianni Alemanno de la capital italiana.
Indignación: de Times Square a la Golden Mile
En Estados Unidos, cuna del movimiento que nació con esas consignas y con el que se solidarizaron los manifestantes del sábado, la jornada se cerró con cientos de detenidos en Nueva York (foto 1), Washington, Denver, Phoenix y la milla de oro de Chicago.

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