Protestaron en España contra el ajuste

Protestaron en España contra el ajuste
El gobierno socialista y los sindicatos midieron fuerzas en la primera huelga de empleados públicos, que tuvo escaso acatamiento
MADRID.- El paro de ayer contra el plan de ajuste gubernamental, que recortará los sueldos de 2,5 millones de empleados públicos, se transformó en la primera señal de protesta a nivel nacional contra la medida más polémica en los 6 años de gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Pero al mismo tiempo desnudó la debilidad de las centrales sindicales que, salvo en Barcelona, en la mayoría de las ciudades apenas lograron convocar escuálidas manifestaciones. De acuerdo con los registros oficiales, en todo el país sólo consiguieron que el 11,8% de los trabajadores estatales adhirieran a la huelga, convocada en rechazo a la disminución salarial del 5% y al congelamiento de los sueldos dispuesto para 2011.

No obstante, tanto el gobierno como los sindicatos terminaron por hacer de esta protesta un ensayo para una posible huelga general, con la que ya amenazaron en varias oportunidades algunos dirigentes gremiales en caso de que el presidente socialista decidiera aprobar por decreto la ley de reforma laboral.

En este juego de tensiones, ayer también se mencionó con insistencia el papel de la dirigencia de la Unión Europea, que por haber presionado al mandatario español en la rápida sanción de esa reforma pasó a ser de los blancos favoritos de los cánticos de los manifestantes. Mucho más, todavía, que el propio Zapatero, aun cuando el presidente español prometió que sacaría adelante esa controvertida ley antes del 16 del actual, día en que el seleccionado español de fútbol debutará en el Mundial de Sudáfrica. Al respecto, el diario norteamericano The New York Times dedicó un artículo al intento del gobierno español de utilizar políticamente un posible éxito de la selección en el Mundial para eclipsar las penurias económicas del país.

Presión en Cataluña

A pesar de que los principales dirigentes gremiales insistieron, desde la primera hora del martes, en que el acatamiento a la medida de fuerza nacional había alcanzado el 75%, la escasa concurrencia a las marchas y el funcionamiento cercano a lo normal de las oficinas, colegios y transportes públicos terminaron por negar esa afirmación. De hecho, anoche, en diversos programas radiales y televisivos, sindicalistas de distintas agrupaciones asumían que esperaban "una convocatoria mayor", y algunos de ellos explicaron la débil adhesión a la huelga al "temor" de muchos empleados públicos a que les descontara el día no trabajado.

La excepción se vivió en Cataluña, que, con más de 7 millones de empleados públicos, es la comunidad española que más trabajo genera desde el Estado. En Barcelona, los sindicatos consiguieron reunir, según sus propios cálculos, a unas 70.000 personas, algo más del doble de lo calculado por la policía. En Madrid, en cambio, la manifestación más numerosa no superó los 5000 asistentes.

Aquí, como en otras ciudades españolas, la clave del revés sindical también estuvo, de acuerdo con la opinión de los analistas, en la falta de un discurso claro y unificado en contra del gobierno. Mientras los gremios minoritarios y los independientes o de empresa no dudaron en reclamar ayer la inmediata dimisión de Zapatero a la presidencia como medida "indispensable" para revertir el "tijeretazo", las dos grandes centrales sindicales sólo acordaron reclamar tímidamente una "huelga general" -aunque sin una fecha específica- para protestar en contra de las autoridades de la UE y del "poder del empresariado multinacional", como reiteraron ayer en sus proclamas los dirigentes de la Unión General de Trabajadores (UGT) y las Comisiones Obreras (CCOO).

Pero el gobierno, a pesar de la afinidad demostrada por la UGT y las CCOO en sus discursos, no dudó en calificar de "limitado" el alcance del paro y, sobre la base de los registros de firmas de los trabajadores, estableció el seguimiento de la huelga de funcionarios en un 11,85%.

Ese porcentaje fue rechazado por el secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, que acusó al Ejecutivo español de "maquillar" los datos. "Si yo fuera del gobierno, tomaría nota de las protestas que se hicieron hoy. Hay un nivel de respuesta muy importante en contra de un ajuste que va a suponer un mayor retraso de la recuperación", dijo.

Más temprano, Carlos Arévalo, de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), reconoció ante LA NACION en la manifestación realizada al mediodía en la madrileña calle Alcalá que "esperaban más gente" de la que se había acercado hasta allí, y ofreció su explicación sobre la escasa convocatoria. "Si hubiesen llamado a huelga para presionar con el fin de que se vaya Zapatero, no entraríamos aquí de gente. Pero eso nunca va a suceder si los dos sindicatos mayores no se dan cuenta de que el presidente es parte del problema y no de la solución", dijo.

No obstante, en la protesta se escucharon quejas coincidentes. La principal, la imposibilidad de "llegar a fin de mes" con el recorte salarial dispuesto por el gobierno.

ESTONIA INGRESARÁ EN LA EUROZONA EN 2011

* LUXEMBURGO (DPA).- Tras un exhaustivo análisis realizado por la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, los ministros de Finanzas de la Unión Europea respaldaron ayer la adhesión de Estonia a la moneda única en 2011. Tal como ya lo habían hecho anteayer los ministros de los 16 países que forman la zona euro, los 27 miembros de la UE aprobaron una recomendación para que Estonia adopte el euro como moneda única a partir del próximo 1° de enero. Para completar la adhesión, deberá respetar los requerimientos sobre inflación y déficit y "aplicar reformas estructurales", precisó el presidente del eurogrupo, Jean Claude Juncker.

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