Una verdadera escena de suicidio a lo bonzo se vivió en la mañana de este miércoles, cuando una mujer identificada como Valeria Arreguez de unos 30 años, protestaba frente a las oficinas del IPV, en reclamo de una vivienda y al no ser solucionado su requerimiento se roció con algún liquido inflamable e inmediatamente se prendió fuego con un encendedor.
Las llamas empezaron a arder en su cuerpo, al tiempo que la desesperación por extinguirlo reinaba entre los ocasionales transeúntes de las oficinas y los mismos empleados.
Finalmente un móvil policial y una ambulancia llegó al lugar y trasladó a la joven hasta el Hospital San Juan Bautista, donde hasta las ultimas horas de este miércoles se encontraba en grave estado.
Comentá la nota