A primera hora de ayer, tal como habían anunciado, un grupo de trabajadores de la estación aérea afiliados a ATE realizaron una manifestación en repudio al decreto que traspasa la tarea de los controladores a la Fuerza Aérea. No hubo demoras en los vuelos.
La medida de fuerza, que consistió en una movilización por los salones internos de la Terminal y la entrega de panfletos por parte de los manifestantes, formó parte del plan de lucha anunciado por el gremio en rechazo al decreto presidencial que dispuso el traspaso de las tareas de control de la navegación aérea civil y comercial a la Fuerza Aérea Argentina.
Pese a la protesta, que se reiterará este martes por la mañana, los vuelos partieron en horario y, al menos por el momento, todo parece indicar que el servicio se mantendrá sin inconvenientes, según informaron desde el sector.
No obstante, tal como anticipó EL SIGLO en su edición de ayer, los trabajadores del Aeropuerto advirtieron que, de no mediar una respuesta favorable al reclamo para que los controladores aéreos vuelvan a manos de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), realizarán cortes en el ingreso a la estación aérea. Inclusive, mediante un acta firmada a fines de la semana pasada, en caso de que el conflicto se extienda, desde el sector amenazaron con un "futuro cese de los servicios operativos del Aeropuerto Tucumán".
Este lunes, solamente repartieron volantes expresando su repudio a la medida dispuesta por el Gobierno nacional, en represalia a lo que se denunció oficialmente como paros encubiertos realizados semanas atrás por personal de la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA) en las estaciones bonaerenses de Ezeiza y Aeroparque.
Como se viene informando, por el decreto 1840/11 se transfirieron los 590 controladores aéreos que reportaban a la ANAC a la Fuerza Aérea Argentina (FAA). Además de los controladores, también pasó bajo el mando militar el personal de apoyo de los controladores. Esta concesión tiene un plazo: un año. El artículo clave del decreto es el octavo, puesto que establece que la FAA se encargará durante ese año de "seleccionar al personal que mantendrá condición de servicio" y que podrá hacer "cesar la comisión del personal transferido antes de dicho plazo". Es decir, la medida apunta a depurar a los controladores "conflictivos".
Además, el traspaso a la órbita militar del control de navegación aérea hace caer los convenios colectivos de trabajo, cuando en el ámbito castrense no hay medida sindical que valga. Por eso es que los controladores también se resisten a esta decisión del Gobierno nacional.
El delegado de ATE Luciano Carabajal, quien participó ayer de la protesta, sostuvo en declaraciones radiales que la decisión adoptada por la Nación genera "una incertidumbre total" a los controladores civiles. Además, aseguró que "el cien por ciento del personal no quiere volver a la órbita militar", tal como dispone el decreto.
Según el dirigente, "la clave de lo que es el tránsito aéreo radica en el perfeccionamiento continuo de las personas. Acá se valora más al personal por una capacidad que por jerarquía, pero bajo la órbita militar muchas veces eso se deja de lado", argumentó.
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